Pintura rupestre de las Cuevas de Altamira en la que se observan manos humanas en negativo junto a un caballo (Wikimedia Commons)

Descubren que caballos y hombres llevamos 7.000 Años compartiendo gestos y expresiones al comunicarnos

Según muestran los resultados de un estudio reciente realizado entre humanos, caballos y chimpancés existen vínculos evolutivos en cuanto a la gesticulación de nuestros rostros a la hora de comunicarnos. Al parecer, los equinos usan la nariz, los ojos y los labios, exactamente igual que hacemos nosotros, para distinguir y diferenciar diversas expresiones.

El estudio, publicado en la revista científica británica « Plos One », ha corrido a cargo de las universidades británicas de Sussex y Portsmouth, junto a la Universidad estadounidense Duquesne, de Pittsburgh. Los investigadores lograron desarrollar una herramienta que seleccionase las diversas expresiones faciales basándose en los movimientos musculares de los rostros. Como resultado consiguieron identificar un total de 27 movimientos faciales en los seres humanos, 17 en los caballos, 16 en los perros y 13 en los chimpancés.

Jennifer Wathan, coautora del estudio, declaró que los caballos disfrutan de una vista mucho más desarrollada que la de los perros o los gatos domésticos. «Lo que nos sorprendió fue el rico repertorio de complejos movimientos faciales en los caballos y la cantidad de ellos que se parecían a los de los humanos», explicó Wathan. Además afirmó que existen movimientos de ojos y labios muy parecidos entre caballos y humanos y que «ahora es necesario relacionar esos movimientos con estados de ánimo».

Cierto es que hombres y humanos llevamos muchos milenios compartiendo nuestras vidas, por tanto no debería extrañarnos que compartamos “determinadas poses”.

Los complejos movimientos faciales de los caballos se parecen a los de los humanos (Flickr)

Los complejos movimientos faciales de los caballos se parecen a los de los humanos ( Flickr)

ORÍGENES DEL CABALLO

Los primeros ungulados aparecieron en la Era Terciaria , durante el Paleoceno superior , en Asia. Durante mucho tiempo se pensó que el antepasado más lejano del caballo había sido el Hyracotherium Leporinum ”, surgido en el Eoceno (hace 54 millones de años). Sin embargo, en la actualidad, se cree que sus ancestros más antiguos fueron los Paleotheres.

Los primeros caballos tenían el tamaño de un cordero o un perro mediano, varios dedos en cada pie y una dentición adaptada para comer hojas frescas. Los verdaderos caballos del género Equus aparecieron en Norteamérica y su existencia estuvo íntimamente ligada a los cambios climáticos. Tras su larga evolución del Eoceno, emigraron hacia Eurasia durante el Oligoceno. Es a partir de esta época cuando aumentan de tamaño.

Sin embargo, la involución de los bosques hace alrededor de 30 millones de años, les forzó a evolucionar nuevamente. Así, la adaptación a un suelo más duro y a un medio más abierto -que los mantenía más a la vista de sus depredadores-, provocó el alargamiento de sus miembros para facilitar la huida  y la desaparición de los dedos y de la almohadilla para dejar paso a un solo casco sólido.

A comienzos del Mioceno, al tenerse que alimentar de hierbas duras básicamente, sus dientes se transformaron en muelas, aumentando el tamaño de los premolares. Nos encontramos ya con verdaderos precursores del caballo moderno.

Cuadro mostrando la evolución del caballo (Wikimedia Commons)

Cuadro mostrando la evolución del caballo ( Wikimedia Commons )

EL CABALLO Y EL HOMBRE

Los primeros indicios de domesticación datan del año 5000 a. C. en la zona de Kazajistán. Las pruebas encontradas consisten en un montón de excrementos descubiertos en una zona concreta, delimitada por postes. Los expertos creen que los caballos pudieron haber sido criados, en un principio, como fuente de leche y carne, en vez de usarlos para montar y cargar.

En cuanto a la equitación, las pruebas arqueológicas más antiguas (3500-3000 a. C.) también se han hallado en Kazajistán, más concretamente en Bottai y Kozhai, en la estepa al este de los Montes Urales: el poco desgaste de los dientes de algunos de los restos encontrados indica que unos fueron montados mientras que otros ejemplares fueron utilizados como fuente de alimentación. A partir de la práctica generalizada de la equitación, los caballos se convirtieron en un bien muy preciado puesto que permitían a sus propietarios el trasladarse, con rapidez, hasta sitios muy distantes. Según los datos obtenidos, la subespecie más pequeña, el tarpán, pasó a ser el fundador de la familia del caballo domestico, al menos en esta zona. 

Sin embargo, los característicos caballos de Przewalski, aparecieron en Europa Occidental durante la Prehistoria, siendo utilizados, posteriormente por los nómadas mongoles durante sus invasiones a Europa. Por tanto, también en Asia existieron centros de domesticación de caballo salvaje mongol.

Ejemplares de actuales caballos de Przewalski (Pixabay)

Ejemplares de actuales caballos de Przewalski ( Pixabay)

Además de los ya señalados, entre los primeros caballos posglaciares del Viejo Mundo en ser domesticados destacan el pony celta de Ewart o pony atlántico, el caballo escandinavo de Ewart, el caballo de Asia Central y el caballo del oeste asiático. Con relación a las evidencias más tempranas del uso de los caballos como animales de carga, éstas fueron halladas en Mesopotamia. Consisten en una serie de dibujos tirados por caballos con una antigüedad de alrededor de cuatro mil años.

Por tanto, tras más de 7000 años con nosotros, los humanos, no tendría que resultarnos extraño que tan hermosos e inteligentes animales hubiesen “copiado” algunos de nuestros gestos. O, ¿habremos sido nosotros los que aprendimos a imitarlos a ellos?

Imagen de portada: Pintura rupestre de las Cuevas de Altamira en la que se observan manos humanas en negativo junto a un caballo ( Wikimedia Commons )

Autor: Mariló T. A.

 

Fuentes:

http://www.caballopedia.com/

http://www.agrobit.com/Info_tecnica/Ganaderia/Prodequi/GA000002pd.htm

http://caballos.anipedia.net/

http://caballospastoreo.galeon.com/

http://www.abc.es/ciencia/20150807/abci-expresiones-caballos-humanos-201508052041.html

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0131738

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