Portada - Misterio bajo el mar (Flickr/CC BY-NC 2.0) Sobreimpresionados, círculos concéntricos

La leyenda de la Atlántida: entre las antiguas ruinas y el relato de Platón

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El lector perspicaz familiarizado con el relato de Platón sobre la Atlántida habrá observado que los razonamientos de Donnelly, hablando estrictamente, no confirman la existencia de la Atlántida per se, sino únicamente la existencia de alguna civilización constructora de pirámides que legó sus conocimientos a los egipcios, mayas y aztecas, así como al resto de civilizaciones constructoras de pirámides de todo el mundo, aunque Platón no menciona en ningún momento pirámide alguna en sus diálogos al hablar de la Atlántida.

La Atlántida de Platón tal y como aparece descrita en los diálogos Timeo y Critias. (Public Domain)

La Atlántida de Platón tal y como aparece descrita en los diálogos Timeo y Critias. ( Public Domain )

Si, por el contrario, Platón dijo realmente que en la Atlántida se construyeron pirámides, sería difícil negar que el relato de Platón acerca de la Atlántida se refiere a un hecho verídico, ya que insistir en que el texto de Platón es ficticio significaría que Platón, por pura casualidad, ideó una historia sobre una civilización prehistórica constructora de pirámides —precisamente la civilización a cuya existencia apuntan evidencias disponibles únicamente en nuestro tiempo— en una época en la que no había evidencia alguna que sugiriese la existencia de tal civilización. Una coincidencia así habría sido tan improbable que bastaría para demostrar la veracidad del relato de Platón acerca de la Atlántida más allá de cualquier duda razonable. Así pues, surge la pregunta: ¿existe alguna estructura, motivo o símbolo que Platón mencione en sus textos sobre la Atlántida y que también podamos encontrar en civilizaciones conocidas, tanto del Viejo Mundo como del Nuevo, y que Donnelly no mencionase? Casualmente, sí.

Círculos concéntricos

El motivo de los círculos concéntricos aparece bajo una forma notablemente similar en culturas de todo el mundo, tanto del Viejo como del Nuevo, y en ámbitos que pasan por la arquitectura, la cerámica, la pintura y el arte rupestre. Encontramos círculos concéntricos en Perú, el Próximo Oriente y en fragmentos de piezas cerámicas hallados en la antigua ciudad de Tartessos. De todos los ejemplos de antiguos círculos concéntricos conocidos, quizás el más interesante sea el de Gilgal Rephaim.

Conocida en árabe como Rujm el-Hiri, la estructura mide más de 30 metros de ancho y está construida con miles de rocas basálticas que en conjunto pesan más de 40.000 toneladas. Según el Dr. Uri Berger, miembro de la Autoridad de Antigüedades de Israel, el amanecer de los solsticios de verano e invierno está alineado con ciertas aberturas presentes en las rocas. Los expertos están divididos entre aquellos que opinan que el monumento fue construido con una función principalmente funeraria o como un antiguo calendario, aunque generalmente unos y otros están de acuerdo en que su construcción dio comienzo en una época tan antigua como el año 3500 a. C., con lo que sería anterior a las pirámides de Guiza, según su datación comúnmente aceptada.

Se ha encontrado otra representación de círculos concéntricos en un fragmento de cerámica tartésica: esta pieza fue descubierta originalmente en los años 50 del pasado siglo, pero pasó desapercibida hasta que Georgeos Díaz-Montexano, investigador de la Atlántida, observó una figura de círculos concéntricos grabada sobre su superficie. Tartessos aparece por primera vez en el registro histórico en el primer milenio a. C., pero es posible que la ciudad fuese fundada mucho antes de esta fecha. El motivo de los círculos concéntricos también aparece grabado en piedras de todo el mundo, Norteamérica, Sudamérica, Irlanda, China y por todo el Mediterráneo. La extendida presencia de este símbolo sugiere que existió una civilización cuya influencia se extendió tanto por el Nuevo como por el Viejo Mundo, anterior al 3500 a. C. Ya que ninguna de las civilizaciones conocidas de la historia presentan este nivel de influencia antes de esa fecha, la única alternativa que nos queda es la de una civilización, aún sin identificar y perdida en el olvido, que hubiera difundido este símbolo por todo el mundo. Y es precisamente este símbolo el que encontramos en el propio corazón de la Atlántida de Platón: para ser exactos, en la estructura y trazado de su capital.

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