Portada - Fuerte de hadas de Rathrar, condado de Roscommon, Irlanda (CC BY-SA 4.0)

Los fuertes circulares de Irlanda: ¿estructuras defensivas o portales al mundo de las hadas?

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Una misteriosa bruma se cierne sobre los fuertes circulares (‘ringforts’) que salpican el paisaje irlandés. Se han documentado más de 45.000 fuertes circulares en todo el norte de Europa, y aún sabemos muy poco sobre la datación, función y ocupación humana de estas estructuras. Quizás este misterio persiste a causa de los mitos que giran en torno a ellos; que existen como portal al reino de las hadas y constituyen una parte protegida de la historia de Irlanda en la que muy pocos se atreven a aventurarse. Relatos de reses que desaparecen, trances, muertes y otras desgracias han facilitado la protección de los fuertes de hadas durante muchos años. Sin embargo, un puñado de valerosos historiadores y arqueólogos están empezando a rascar la superficie del misterio en busca de respuestas a los interrogantes que plantean estas antiguas estructuras.

Fuerte circular, o ringfort en inglés, es un término que se aplica a un espacio circular que puede encontrarse en ocasiones elevado sobre el terreno circundante, y en otros casos rodeado de una zanja poco profunda como demarcación. El “círculo” de los fuertes circulares era una frontera que delimitaba el área que albergaba la vivienda o conjunto de viviendas que se encontraban en su interior. La zanja que rodeaba el fuerte estaría en su época fortificada por una empalizada de madera, un seto o un espeso cerco de árboles y arbustos. Aunque las medidas habituales de los fuertes circulares tienden a oscilar entre los 27 y los 30 metros de diámetro interior, se ha descubierto que su diámetro exterior a menudo alcanza los 75 metros. El tamaño de un fuerte circular, según algunos investigadores, estaba directamente vinculado a la población de su asentamiento. Los fuertes circulares más grandes habrían acogido a las clases más altas de la sociedad, mientras que alrededor de estos fuertes de mayor tamaño surgirían numerosos fuertes más pequeños.

Las antiguas crónicas irlandesas se refieren a los fuertes circulares como “rath” o “lios”. Un “rath” sería un fuerte circular hecho de tierra, mientras que los términos “caiseal” o “cathair” designaban a un fuerte circular de piedra. Estos últimos habitualmente no tenían zanja externa y tendían a ser de menor tamaño que sus equivalentes de tierra. La palabra “lios” se refiere al interior del fuerte, mientras que “urlann” es la zona circundante, es decir, todo aquello que “no es el lios”. Se ha descubierto que algunos fuertes circulares disponían de un “souterain” o pasadizo subterráneo, generalmente excavado en la roca o arcilla natural sobre las que se asentaba el propio fuerte, aunque en algunos casos estaban construidos con piedra. Algunos investigadores apuntan que estos elementos eran utilizados como refugio por los habitantes del fuerte, además de como almacén en épocas más seguras.

Fuerte circular de Lisnagade. (CC BY-SA 2.0)

Fuerte circular de Lisnagade. ( CC BY-SA 2.0 )

Se pueden encontrar fuertes circulares en todo el norte de Europa, pero más especialmente en Irlanda y el sur de Gales. En toda esta zona geográfica hay documentados 45.000 ejemplos de fuertes circulares. Tienden a encontrarse sobre las elevaciones de terreno de las llanuras, presumiblemente por su facilidad de drenaje. Aunque existen miles de estos fuertes esparcidos por el paisaje irlandés, muy pocos se han aventurado a estudiar en detalle estas estructuras. El historiador Dr. Matthew Stout, sin embargo, ha empezado a llenar esta laguna con su estudio de los fuertes circulares irlandeses. Stout sugiere que la mayor parte de estas estructuras fueron construidas en un período de trescientos años, desde principios del siglo VII hasta finales del IX. Ha basado su teoría en dataciones realizadas mediante carbono-14 y el estudio de los anillos de los árboles en 47 fuertes circulares excavados. De este modo, no se dispone de una cantidad de datos suficiente como para confirmar esta teoría, lo que da pie a teorías alternativas muy diversas. Otras ideas que han salido a la superficie sugieren que los fuertes circulares se remontan a épocas mucho más antiguas, hasta la Edad de Hierro (800 a. C. – 100 d. C.), mientras que otras apuntan a que su construcción se prolongó hasta mucho más tarde, finales de la Edad Media o incluso ya la época moderna. No obstante, una amplia mayoría de expertos coincide en que la mayor parte de los fuertes circulares fueron construidos y habitados dentro del marco temporal sugerido por Stout.

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