Portada - Oro (Public Domain), General Tomoyuki Yamashita (Public Domain)

El oro de Yamashita: un inmenso tesoro de la Segunda Guerra Mundial aún por descubrir

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El oro de Yamashita, conocido también como tesoro de Yamashita, es el nombre que se da al supuesto botín de guerra acumulado por las fuerzas armadas japonesas en el Sudeste Asiático durante la Segunda Guerra Mundial. Este presunto botín de guerra recibe su nombre del general Yamashita Tomoyuki, apodado 'Tigre de Malaya'. A menudo han corrido rumores de que el oro de Yamashita se encontraba oculto en algún lugar de Filipinas, y muchos buscadores de tesoros han intentado encontrarlo. Sin embargo, hasta el día de hoy este escurridizo tesoro aún no ha sido descubierto, y algunos han llegado incluso a poner en duda su propia existencia.

General Tomoyuki Yamashita, 1945 (Public Domain)

General Tomoyuki Yamashita, 1945 ( Public Domain )

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Imperio del Sol Naciente logró conquistar gran parte del Sudeste Asiático. Se rumorea que tras la declaración de guerra a China por parte de Japón en diciembre de 1937 fue creada una organización secreta conocida como el 'Lirio de Oro'. Esta organización habría estado dirigida por el príncipe Chichibu, hermano menor del emperador Hirohito, y su único propósito habría sido el saqueo de los territorios ocupados por Japón. En el caso del Sudeste Asiático, el botín de guerra debía ser enviado a Japón, con el archipiélago filipino como escala obligada, donde supuestamente se habrían cargado las riquezas en barcos para realizar la última parte del viaje.

Un joven príncipe Chichibu con uniforme de subteniente (Public Domain)

Un joven príncipe Chichibu con uniforme de subteniente ( Public Domain )

El 7 de diciembre de 1941 Pearl Harbor fue atacado por los japoneses, lo que provocó la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Aunque los japoneses emprendieron diversas campañas con éxito en las primeras fases de la guerra, en mayo de 1942 empezaron a sufrir sus primeras derrotas, en un hecho que revelaba que empezaban a perder territorios frente a los estadounidenses. Por otro lado, los norteamericanos también comenzaron a atacar y hundir barcos japoneses, lo que convirtió cualquier eventual envío de botín de guerra a Japón en una misión arriesgada.

Algunos investigadores han afirmado que a consecuencia de estos factores las autoridades japonesas decidieron ocultar su botín de guerra para asegurarse de que no cayera en manos de los victoriosos norteamericanos. Soldados japoneses y prisioneros de guerra empezaron a cavar túneles que desembocaban en cámaras repletas de valiosos tesoros. Finalizadas las obras, sus accesos se cubrieron con bombas explosivas en las aberturas excavadas que se detonaron con los obreros aún en su interior. Esto se hizo para garantizar que la localización de aquellos tesoros continuara manteniéndose en secreto, y que muy pocos tuvieran conocimiento de ella.

A lo largo de décadas, muchos buscadores de tesoros han intentado hallar el oro de Yamashita, y se han planteado diversas especulaciones en relación con su posible destino. Una de las hipótesis, por ejemplo, es que el tesoro fue recuperado por Severino Díaz García Santa Romana, agente de la Oficina de Servicios Estratégicos y de la CIA. Según esta teoría, el botín de guerra amasado por los japoneses se habría sumado a unos supuestos tesoros nazis robados, constituyendo en conjunto un fondo secreto denominado 'Black Eagle Trust'.

Otros, sin embargo, aún tienen esperanzas de que el tesoro siga oculto en algún lugar del archipiélago filipino. Quizás uno de los testimonios mejor conocidos que mantiene viva la llama de esta esperanza sea el de Rogelio Roxas, cerrajero /pobre campesino /jefe de una expedición enviada a la búsqueda del tesoro. Roxas habría encontrado en el transcurso de sus investigaciones una estatua de buda de oro macizo. Esta valiosa pieza fue confiscada más tarde por Ferdinand Marcos, presidente de Filipinas. En los Estados Unidos se interpuso una demanda en relación con este caso que fue ganada por Roxas, aunque desgraciadamente el descubridor acabó siendo torturado y murió bajo extrañas circunstancias.

Otros, por su parte, no están tan seguros de la existencia del oro de Yamashita, o al menos ponen en duda su valor y cuantía, que serían menores de lo que cuenta la leyenda. Otra versión del oro de Yamashita, así como de otras historias de tesoros relacionadas con Filipinas, es que se trata de una leyenda que debe ser interpretada en sentido figurado. Por ejemplo, tales relatos vendrían a simbolizar que la nación filipina aún tiene mucho talento y potencial por descubrir y que éste está esperando ser encontrado y utilizado como es debido. Así pues, en cierto modo estos relatos servirían para potenciar la moral de la nación.

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