Portada - Derecha, sarcófago del gato del príncipe Tutmosis. El nombre de este gato era Ta-miu. (CC BY 2.0), Izquierda: ‘¡Cuidado con el gato!’ (Flickr/CC BY 2.0).

El retorno de los gatos: magia y oscuridad (2ª parte)

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Los gatos llevan 9.000 años haciendo compañía al ser humano. Salimos de las cuevas, y ya estaban ahí con nosotros. Desde entonces, los gatos han sido inmortalizados en numerosas obras de arte: pintados en frescos, esculpidos en piedra, tallados en madera, fundidos en plata y recubiertos de oro, y alabados con palabras en la literatura.

Cabe preguntarse, ¿por qué los gatos están tan presentes en nuestras manifestaciones culturales? Después de todo, estamos hablando de un animal pequeño y discreto con cuatro patas y una cola escuálida. Una pequeña mascota que se subió al Arca de Noé a la sombra del majestuoso león… pero esa es otra historia.

[Leer 1ª parte]

El lado oscuro

Con todos estos conceptos culturales y reverenciales relacionados con los gatos, debemos reconocer asimismo el lado oscuro de su mitología. Como criaturas duales —desde el primer atisbo de fascinación por los gatos por parte de los humanos— ha existido siempre este aspecto siniestro y no tan adorable de los gatos.

San Patricio, como es sabido, expulsó a los gatos de Irlanda, pero no fue el primero en hacer algo así. En la época de la Inquisición, los gatos eran cualquier cosa menos populares. A menudo eran quemados junto con sus familiares, las brujas. De este modo, los pobres animales y las desventuradas wiccanas acababan siendo pasto de las llamas.

“Poción amorosa”, óleo de Evelyn De Morgan: una bruja con un gato negro a sus pies como animal familiar. (Public Domain)

“Poción amorosa”, óleo de Evelyn De Morgan: una bruja con un gato negro a s us pies como animal familiar. (Public Domain)

Así pues, ¿qué hicieron los amantes de los gatos durante los trescientos años que siguieron? Gracias a su incansable imaginación, crearon de nuevo al gato.

Gato de Kazán, arte popular ruso del siglo XVIII (Public Domain)

Gato de Kazán, arte popular ruso del siglo XVIII ( Public Domain )

Estos gatos simbólicos adoptaron muchos nombres diferentes: Kabouterje, Colfy y Goblin son solo algunos de ellos. Eran animales antropomorfos, seres capaces de cambiar de forma cuya identidad estaba a mitad de camino entre lo humano y lo felino. En ciertos mitos nórdicos, Goblin era un inteligente hombrecillo que podía además transformarse en gato. Posiblemente no fuera un gato en absoluto, sino más bien una persona fea y de baja estatura que habría habitado en establos, pozos, jardines y cuevas. Sí, e incluso en buhardillas y desvanes: también ahí este pequeño y travieso hombrecillo-gato establecía su residencia.

El bakeneko (“Gato transformado”) japonés es un yōkai, un tipo de criatura mágica. (Public Domain)

El bakeneko (“Gato transformado”) japonés es un yōkai, un tipo de criatura mágica. ( Public Domain )

Históricamente, el goblin aún persiste una literatura, y sus nombres son innumerables. Los holandeses llaman a esta aviesa criatura Kabouterje. Los franceses, Gobelin. Los alemanes, Kobald. Los rusos, Colfy, los galeses Coblyn y los ingleses Goblin. En España es conocido generalmente como Duende o Trasgo.

El retorno de los gatos

En cierto momento de la historia, los abrasadores fuegos de la Inquisición se apagaron y el gato regresó, como dice la vieja canción popular; nos referimos a los gatos de verdad. Había llegado la hora de que el Goblin, un suplente de lujo, se marchara. ¿Y quién le abriría la puerta para que se fuera? Quién sino su equivalente felino, el Gato.

En los países escandinavos, el gato casero encargado de cuidar del hogar y espantar a los duendes era conocido como smierragatto. Vigilaba el pan, la mantequilla, la leche y el queso. Su lugar favorito para dormir era el horno. En Finlandia, el smierragatto vivía en lo alto de las vigas y traía buena suerte a todo aquél que le presentara sus respetos. A cambio, este hacendoso gato realizaba tareas domésticas.

Ilustración de “El gato y los ratones”, edición alemana de las fábulas de Esopo publicada en 1501. (Public Domain)

Ilustración de “El gato y los ratones”, edición alemana de las fábulas de Esopo publicada en 1501. ( Public Domain )

Tengamos presente que éste era un gato de carne y hueso, aunque atrapado en las mágicas redes del mito. Cuando construían una nueva casa, los finlandeses siempre se aseguraban de llevar consigo una palada de cenizas: una ofrenda para el smierragatto. Como todo el mundo sabe, a los gatos les encanta hacer sus necesidades en las cenizas.

Aunque el símbolo del buen gato casero se fortaleció y extendió por toda Europa, Goblin, en el pasado un buen tipo, se volvió irascible. De este modo, surgieron muchos relatos en los que el buen gato doméstico protector del hogar se enfrentaba al malvado Goblin.  

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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