Portada-reconstrucción de la cabeza del Homo Naledi realizada por el paleoartista John Gurche, que trabajó unas 700 horas recreando esta cabeza a partir de las tomografías de los huesos encontrados. Imagen: Mark Thiessen/National Geographic

Asombrosa nueva especie de antiguo antepasado de los humanos descubierta en cámara funeraria

Un importantísimo descubrimiento procedente de Sudáfrica está destinado a cambiar por completo nuestra visión de los antiguos antepasados de los humanos y la evolución, según afirman los científicos. Los huesos de una nueva especie de antepasado del hombre actual han sido descubiertos en lo que al parecer era una cámara funeraria, en Sudáfrica. Bautizado como “Homo Naledi”, se cree que este homínido enterraba a sus muertos—una práctica muy avanzada que hasta ahora se consideraba exclusiva de los modernos humanos.

Este hallazgo ha sido definido como uno de los más grandiosos descubrimientos de fósiles del último medio siglo, y también como el fósil de un homínido de mayor tamaño encontrado hasta ahora en África, según anunció hoy National Geographic .

Los huesos fosilizados del denominado “Homo Naledi” recuperados de la cueva de la Estrella Naciente (Rising Star cave) de Sudáfrica. Foto: Lee R Berger et al./Creative Commons

Los huesos fosilizados del denominado “Homo Naledi” recuperados de la cueva de la Estrella Naciente (Rising Star cave), ubicada en Sudáfrica. Foto: Lee R Berger et al./Creative Commons

Los huesos fosilizados fueron descubiertos hace dos años en una oscura y tortuosa cueva situada a unas 30 millas (50 kilómetros) al noroeste de Johannesburgo. Dos espeleólogos aficionados, Steven Tucker y Rick Hunter, encontraron los fósiles en la cueva de la “Estrella Naciente” superando los casi inaccesibles, escarpados y extremadamente angostos pasadizos y paredes verticales que finalmente les acabaron conduciendo a una oscura cámara 40 metros (130 pies) por debajo de la superficie, bautizada como Cámara Dinaledi. Este fue el camino por el que este equipo de buscadores de complexión ligera tuvo que abrirse paso a fin de investigarlo, conduciéndoles a la asombrosa revelación de que lo que lo que la ciencia tenía entendido por homínidos hasta ahora podría resultar incorrecto.

Los científicos han recuperado los restos óseos de niños de muy corta edad, algunos jóvenes y un adulto de edad avanzada: más de 1.500 fragmentos de huesos pertenecientes a por lo menos 15 individuos. Todavía quedan muchos miles enterrados aún en la cámara, según informa The Guardian .

Los hasta ahora no datados huesos están siendo presentados por los responsables del proyecto como la prueba del descubrimiento de una nueva especie de antepasado del hombre actual, a la que se ha dado el nombre de Homo Naledi (Naledi significa ‘estrella’ en lengua sudafricana).

Lee Berger, paleoantropólogo que ha dirigido los trabajos en la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo, afirmó: “Hemos descubierto una nueva especie que estamos clasificando dentro del género Homo, lo que resulta muy notable.” Según The Guardian, estas criaturas poseían un cerebro pequeño, del tamaño aproximado de una naranja. Se les ha descrito como “de piernas largas,” “con la cabeza apepinada” y “larguiruchos,” alzándose hasta una estatura de unos cinco pies (152 centímetros), siendo las hembras algo más bajas.

El nuevo estudio , publicado en la revista de ciencias eLIFE, revela que el Homo Naledi tenía manos y pies de aspecto humano, aunque su caja torácica se asemejaba más a la de otras especies que le precedieron, lo que le convierte en una especie de híbrido entre humanos modernos y antiguos homínidos.

Lo que más estupefactos deja a los investigadores es el sorprendente descubrimiento de que esta especie parece haber enterrado deliberadamente a sus muertos en una cámara oculta por debajo del nivel del suelo. Los muertos parecen haber sido intencionada y cuidadosamente enterrados en el interior de la cámara, a través de una pequeña abertura de 18 centímetros de ancho (7 pulgadas), lo que sugiere a los investigadores que esta cámara se empleaba para proteger a los cuerpos, informa NBC News .

Si esta afirmación es exacta, podría cambiarlo todo, ya que no tiene precedentes en el registro arqueológico.

Ilustración de una sección del terreno que muestra los túneles casi intransitables que conducen a la cámara funeraria. Imagen: Jason Treat, Equipo de NGM; Mapas NGM, fuente: Lee Berger, Wits

Ilustración de una sección del terreno que muestra los túneles casi intransitables que conducen a la cámara funeraria. Imagen: Jason Treat, Equipo de NGM; Mapas NGM, fuente: Lee Berger, Wits

Al parecer, Berger y sus colegas se han planteado numerosos escenarios a fin de explicar la localización y el tratamiento de estos restos, como por ejemplo “muerte colectiva, un carnívoro desconocido, afluencia de aguas desde otra localización o muerte accidental en una trampa mortal,” entre otros. 

“Al examinar cada una de las opciones, nos quedamos con el depósito intencionado de los cuerpos por parte del Homo Naledi como el escenario más plausible.”

El hallazgo plantea numerosas preguntas, por ahora sin respuesta. No todos los expertos en los orígenes del hombre están de acuerdo con las nuevas afirmaciones, y algunos no descartan la posibilidad de que los huesos recién descubiertos bien puedan pertenecer a algunos de los primeros Homo Erectus , una especie estrechamente relacionada con los humanos modernos que vivió hace 1,5 millones de años en el sur de África.

Modelo del rostro de una hembra adulta de Homo Erectus (CC BY 2.0)

Modelo del rostro de una hembra adulta de Homo Erectus ( CC BY 2.0 )

Nuevas investigaciones y la datación de los fósiles nos revelarán sin duda más detalles acerca de este emocionante descubrimiento.

Cuanto más aprendemos, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos con certeza en lo que se refiere a nuestros antiguos orígenes.

Imagen de portada: reconstrucción de la cabeza del Homo Naledi realizada por el paleoartista John Gurche, que trabajó unas 700 horas recreando esta cabeza a partir de las tomografías de los huesos encontrados. Imagen: Mark Thiessen/National Geographic

Autor: Liz Leafloor

Traducción: Rafa García

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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