Portada - Derecha: Decoración del sarcófago del gato del príncipe Tutmosis (CC BY 2.0). Izquierda: gatos de Bou Inania (Marruecos). (CC BY-NC 2.0)

Historia de un mito: el retorno de los gatos (1ª parte)

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Los gatos llevan 9.000 años haciendo compañía al ser humano. Salimos de las cuevas, y ya estaban ahí con nosotros. Desde entonces, los gatos han sido inmortalizados en numerosas obras de arte: pintados en frescos, esculpidos en piedra, tallados en madera, fundidos en plata y recubiertos de oro, y alabados con palabras en la literatura.

Los felinos han sido históricamente momificados, petrificados, y en épocas modernas, metamorfoseados en fotogramas de películas, prensa y literatura popular. Los gatos se han transformado incluso en juguetes de peluche y se han paseado por el mundo maullando su magnificencia. Nuestro amor por todo lo felino parece haber crecido con el paso de los siglos, hasta tal punto que hemos dado a los gatos muchísimos nombres: miso, micho, minino, gatito, micifuz, por citar solo unos cuantos.   

Cabeza de gato fundida en bronce y adornada con ornamentos de oro, 30 a. C. – III d. C. (Museo de Brooklyn/Public Domain)

Cabeza de gato fundida en bronce y adornada con ornamentos de oro, 30 a. C. – III d. C. (Museo de Brooklyn/ Public Domain )

Cabe preguntarse, ¿por qué los gatos están tan presentes en nuestras manifestaciones culturales? Después de todo, estamos hablando de un animal pequeño y discreto con cuatro patas y una cola escuálida. Una pequeña mascota que se subió al Arca de Noé a la sombra del majestuoso león… pero esa es otra historia.

Mitología felina de todo el mundo

Básicamente, no parece verosímil que tantos mitos quepan en un animal tan modesto. Pero esa es la auténtica verdad del pequeño gato doméstico. Su mitología ha aumentado su tamaño natural hastra proporciones descomunales. Descubramos por qué.

En Egipto, hace unos 5.000 años, el gato era considerado una criatura de la dualidad. Con su cabeza de león y ojos de luna, ya constituía en si mismo una deidad dual, un animal cuyo aspecto se correspondía con los ciclos lunares de orden y caos, armonía y discordia. Había aquí un elegante animal cuyos ojos eran una luna en miniatura, y cuyo sentido del equilibrio era supremo y divino.

‘Exequias de un gato egipcio’, óleo de John R. Weguelin, 1886. (Public Domain)

‘Exequias de un gato egipcio’, óleo de John R. Weguelin, 1886. ( Public Domain )

Los mitos de los iroqueses norteamericanos nos hablan de la Anciana de la Luna y su compañero Lince. Mientras ella teje una correa para la cabeza, símbolo de la forma de la luna, Lince permanece pacientemente sentado junto a ella. Entonces, ella se levanta para remover el caldero que tiene al fuego con un guiso de maíz molido, y Lince se abalanza sobre la correa para la cabeza que teje la Anciana de la Luna, desbaratándola. De este modo, cuenta la tradición que el gato ‘deshace’ la luna, obligándola a pasar de llena a famélica todos los meses. El ciclo lunar y el de la mujer aparecen estrechamente vinculados en este mito.

El lince es un animal muy importante en los mitos nativos americanos, así como en el folklore de los colonos europeos. (CC BY 2.0)

El lince es un animal muy importante en los mitos nativos americanos, así como en el folklore de los colonos europeos. ( CC BY 2.0 )

En la cosmología sudamericana de los incas existe una tierra interior denominada Casa de la Luna. En su interior vive un gran puma. Los antiguos pueblos de los Andes veían a esta criatura como una entidad solar que mordisqueaba la luna, provocando que pasara de llena a menguante todos los meses. Es interesante que la palabra quechua ‘puma’ proceda originalmente de la cultura inca. La palabra guarani para puma es Yagua Pytá. Algunas tribus amerindias creen que este gran felino se sienta sobre la cima de los cielos. ¿Es éste el mismo Leo que podemos ver en las noches claras de invierno?

Los indios americanos reverenciaban a este gran gato de los bosques llamándole “Hermano de Pie Suave.” Como tal, se le homenajeaba en las obras de arte, artesanía de abalorios, tejidos y canciones. Los cazadores de la tribu veían en este sigiloso gato a un astuto rastreador, un inteligente buscador de presas.

En la cultura europea los gatos eran también importantes en las antiguas tradiciones de las sociedades tribales que rendían culto a la Tierra. Mucho antes de la aparición de la Inquisición española en el siglo XIV, el culto a los gatos floreció en Francia, Alemania y las islas británicas. Mil años después de la muerte de Cleopatra, las mujeres del Rhin se reunían en bosques secretos y rogaban a los gatos que les concedieran fertilidad, amor y suerte.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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