Portada-“Sirena” (1873), óleo de la pintora danesa Elisabeth Jerichau-Baumann (1818-1881)

¿Existen las sirenas?

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“El día previo, cuando el Almirante (Colón) fue al Río del Oro, vio tres sirenas que aparecieron en la superficie del mar; éstas no eran hermosas como se pintan, aunque tienen algo en la cara de humanas”.  9 de enero de 1493, registro de bitácora Nº 146 de la expedición de Cristóbal Colón .

Los restos parecían a todas luces un cráneo con aspecto humanoide. Encontrados sobre una playa de Kuwait en 1999, fueron recogidos y congelados por un lugareño a la espera de un posterior estudio. Una mandíbula sin dientes, unas cuencas oculares vacías y parte de una columna vertebral hacían pensar a quien viera al apodado “Monstruo de Fintas” en una suerte de homínido marino. Acaso una sirena.

Negada durante siglos por los hombres de ciencia, la existencia de los míticos sirénidos nunca se ha logrado borrar por completo del imaginario colectivo. Ensalzadas en relatos e incluso en registros de valor histórico, la falta de evidencias físicas llevó la investigación científica de los enigmáticos “hombres-pez” hasta un punto muerto.

Esta extraña criatura, quizás una sirena, aparece labrada en la madera de un banco de la Iglesia del Espíritu Santo de Crowcombe, Somerset, Inglaterra. 1535. (Jacqui Ross-CC BY 2.0)

Esta extraña criatura, quizás una sirena, aparece labrada en la madera de un banco de la Iglesia del Espíritu Santo de Crowcombe, Somerset, Inglaterra. 1535.  ( Jacqui Ross-CC BY 2.0 )

A pesar de conocer menos del 0,1% de las especies que habitan el océano, la antropología da la espalda a la existencia de una especie que pulula tanto en antiguas obras literarias como en relatos recientes: ¿sano escepticismo o negación de lo desconocido?

De acuerdo con las crónicas, el mismo Cristóbal Colón llegó a observar a tres figuras femeninas asomando sobre la superficie del océano. En otro caso, los registros hablan de una sirena que vivió en Harlem hacia el año 1400, que aprendió a hilar pero no a comunicarse con el lenguaje humano. Existe incluso la historia arraigada de una mujer-sirena llamada Murgen, hallada en la costa del norte de Gales, que llegó a recibir el bautismo y a figurar como santa en algunos almanaques del siglo VI.

“El ser vivo capturado esta noche por un grupo de marinos concuerda con las conocidas sirenas”  reza en el cuaderno de bitácora del barco veneciano “Nuestro Señor de las tempestades”, del 28 de enero de 1432.  “Es una mujer de cabellos y ojos negros, sus piernas están cubiertas por duras escamas y terminan en una sola extremidad con forma de cola de pez” .

Según narran las crónicas, el mismo Cristóbal Colón llegó a observar a tres figuras femeninas asomando sobre la superficie del océano. Detalle del Monumento a Cristóbal Colón de la Plaza de Colón de Madrid, España, obra del escultor Jerónimo Suñol, (1839–1902). (Antonio García- CC BY 2.0)

Según narran las crónicas, el mismo Cristóbal Colón llegó a observar a tres figuras femeninas asomando sobre la superficie del océano. Detalle del Monumento a Cristóbal Colón de la Plaza de Colón de Madrid, España, obra del escultor Jerónimo Suñol, (1839–1902). (Antonio García- CC BY 2.0 )

El océano, ese gran desconocido

Cada pocos años, distintas costas del mundo reciben cadáveres de animales no clasificados por la zoología. Solo durante el tsunami de Indonesia en el 2004, decenas de especies raras afloraron a la superficie por el movimiento de las placas tectónicas. No obstante, el número de especies marinas desconocidas tiende a sobrepasar cualquier número imaginado.

Unas 2.000 especies acuáticas “nuevas” son descubiertas cada año en todos los rincones del planeta. Formas simples (como virus y bacterias) o más complejas (serpientes, tiburones abisales y calamares descomunales) no dejan de sorprender cada mes a la comunidad científica.

Sin embargo, la especie de los sirénidos parece condenada a la no existencia en el campo de la antropología teórica.  ¿Existen razones sólidas para fundamentar tal descarte?

La aparición en las costas de todo el mundo de especies que se creían extintas o míticas, como los calamares gigantes, no dejan de sorprender a la comunidad científica. En la imagen calamar gigante capturado en las costas de Asturias, España. (Fotografía: El Mundo/CEPESMA)

La aparición en las costas de todo el mundo de especies que se creían extintas o míticas, como los calamares gigantes, no dejan de sorprender a la comunidad científica. En la imagen calamar gigante capturado en las costas de Asturias, España. (Fotografía: El Mundo/CEPESMA )

De acuerdo a las reglas biológicas conocidas, no existe razón alguna que impida la existencia de una o varias especies de mamíferos marinos como los pinnípedos o los cetáceos cuya existencia haya pasado completamente desapercibida a la luz de la ciencia durante cientos de años. De hecho, la regla general parece indicar que la inmensa mayoría de las especies que habitan las aguas, aún se encuentran muy lejos del alcance del conocimiento humano.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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