Portada-Izquierda: Azul Egipcio tal como se utilizó en una imagen de Ramsés III, datada en el 1170 a. C. (Imagen original). Derecha: pigmento Azul Egipcio. (Imagen original)

Los expertos descubren en Egipto rastros de un raro pigmento artificial en retratos funerarios y pinturas sobre tablas

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El Azul Egipcio fue uno de los primeros pigmentos artificiales conocidos empleados por el hombre. Creado en un principio hace alrededor de 5.000 años al calentar hasta unos 850-950º C una mezcla que incluía un compuesto de calcio, mineral de cobre, arena de sílice y sosa o potasa, el precioso pigmento se reservaba para las más exquisitas obras de arte. Según la creencia egipcia, el azul era el color de los cielos, y por tanto del universo. También se le relacionaba con el agua y el Nilo. Sin embargo, los científicos han descubierto ahora rastros del raro pigmento en las capas inferiores de retratos funerarios pintados con colores apagados, lo que nos ayudará a comprender mejor como utilizaban este peculiar pigmento los artistas del siglo II d. C.

Estos 15 retratos funerarios y pinturas de tablas datan de la época romana de Egipto. Habían permanecido intactos durante los últimos 100 años, pero científicos y especialistas en conservación de arte de la Universidad Northwestern y el Museo de Antropología Phoebe A. Hearst los han desempolvado recientemente y se han puesto a investigarlos. La colección fue excavada entre Diciembre de 1899 y Abril del 1900 en Tebtunis (la actual Umm el-Breigat) en la región egipcia de Fayum. Incluye 11 retratos funerarios y 4 fragmentos de pinturas de tablas que se conservan en este momento en el Museo Hearst de la Universidad de California, en Berkeley.

Los retratos funerarios, también llamados “retratos de momias”, son obras de arte extremadamente frágiles. Son pinturas realistas que representan a individuos concretos. Estas pinturas se superponían a los vendajes de la momia y se colocaban directamente sobre la cara del difunto. Este estilo de arte apareció en Egipto durante el siglo I d. C. , y fue muy popular durante unos 200 años. En algunos casos ha sido posible datar a la momia por los peinados, las joyas y las ropas que aparecen en su retrato.

El equipo descubrió que los materiales empleados en seis de las 15 pinturas por los artistas de hace casi 2.000 años incluían pigmento Azul Egipcio, que al parecer utilizaban para los dibujos subyacentes y para mezclar los colores. El descubrimiento es una absoluta revelación, dado que el Azul Egipcio debe ser manufacturado y por esta razón normalmente se reservaba para obras de arte importantes o bienes valiosos en lugar de ocultarlo bajo otros colores.

Retratos funerarios egipcios de la era romana descubiertos en Tebtunis, en los que aparentemente no se ha utilizado el color azul. Pero tras las pruebas realizadas los investigadores descubrieron el pigmento sintético azul Egipcio en las tres pinturas. Foto: Museo de Antropología Phoebe A. Hearst, Universidad de California, Berkeley.

Retratos funerarios egipcios de la era romana descubiertos en Tebtunis, en los que aparentemente no se ha utilizado el color azul. Pero tras las pruebas realizadas los investigadores descubrieron el pigmento sintético azul Egipcio en las tres pinturas. Foto: Museo de Antropología Phoebe A. Hearst, Universidad de California, Berkeley.

“Esto contradice nuestras expectativas de cómo se empleaba el Azul Egipcio” declaró Marc Walton a Phys Org . Walton es profesor adjunto de investigación de ciencias de materiales e ingeniería en la Universidad Northwestern y un experto en el color azul. “El descubrimiento cambia nuestra comprensión de cómo se utilizaba este pigmento en particular por parte de los artistas del siglo II d. C. Sospecho pronto empezaremos a encontrarnos con usos poco comunes de este colorante en numerosas obras de arte, como pinturas murales y esculturas.”

El Azul Egipcio fue ampliamente utilizado por todo el Mediterráneo antes del período griego, particularmente en frescos, en las paredes de los templos y en otros lugares a fin de representar el cielo nocturno. Fue inicialmente desarrollado por los Antiguos Egipcios del 3200 al 3000 a. C. y estaba compuesto de sílice, cal, cobre y álcalis. El pigmento fue el primero en ser fabricado artificialmente y estaba inspirado en el color que se da de forma natural en el lapislázuli, una piedra semipreciosa de un color azul profundo con destellos dorados de pirita, que dan lugar a un efecto reluciente que hace que la piedra se asemeja a las estrellas del firmamento. Aunque comúnmente se le asocia con el Antiguo Egipto, el lapislázuli también se utilizaba para fabricar joyas y otros objetos en Mesopotamia, Persia, Grecia y Roma.

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