Portada - Huellas de Laetoli, pisadas humanas de hace 3,6 millones de años halladas en Tanzania. (Fotografía: La Gran Época/Bournemouth University)

Las huellas de Laetoli: pisadas humanas de hace 3,6 millones de años

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Pisadas humanas de hace 3,6 millones de años, conservadas en las cenizas volcánicas de Laetoli, Tanzania, al sur de África, oficialmente las más antiguas descubiertas hasta la fecha, han sorprendido al mundo. Después de 38 años de debates y análisis, un equipo de la Universidad de Bownemouth las ha digitalizado, y sus conclusiones indican que no existe gran diferencia entre los pasos de aquellos hombres del pasado remoto y los de hoy en día.

“La huella es sorprendentemente similar a una pisada moderna” , confirmaron los investigadores al referirse a una de las tres huellas más claras de aquellos antiguos caminantes. “La función biomecánica del pie es esencialmente moderna” , concluyeron al estudiar otra de las pisadas. Su estudio fue publicado en la sección Scientific Report de la revista Nature.

Huellas de Laetoli, Tazmania. (Fotografía: La Gran Época/Universidad de Bownemouth)

Huellas de Laetoli, Tazmania. ( Fotografía: La Gran Época/Universidad de Bownemouth )

Las huellas de Laetoli son las más antiguas reconocidas por la comunidad científica. Sin embargo, existe otra pisada hallada sobre un trilobite, una especie que vivió hace 500 millones de años, descubierta por William J. Meister en una expedición de 1968 a Antelope Springs , Utah, Estados Unidos, destinada a la búsqueda de fósiles. Esta huella se ha tenido que enfrentar con muchos opositores, tal y como indica Ernest Conrad , del Centro Nacional de Ciencias de la Educación de los Estados Unidos: su existencia simplemente destruye la teoría de la evolución del hombre. Seres humanos caminando normalmente, erguidos, hace 500 millones o 3,6 millones de años, da mucho que pensar.

Meister reveló la espectacular huella dejada por un ser humano, que calzaba sandalias, en una zona donde posiblemente haya más pisadas, como señala  Footprintstone. Los investigadores que realizaron los diversos análisis, notificaron haber recibido muestras de otras posibles pisadas de los alrededores, sin rastro alguno de trilobites. Asimismo, algunos expertos proponen que podría tratarse de marcas geológicas naturales, similares a las existentes en la zona, pero lo cierto es que hasta el momento no se ha llevado a cabo un estudio detallado, como el que sí ha presentado la Universidad de Bownemouth sobre las huellas de Laetoli.

La huella de Meister. Foto proporcionada por Clifford Burdick en el año 1982. La flecha señala uno de los trilobites que aparecen en la muestra. (Fotografía: La Gran Época/talkorigins.org)

La huella de Meister. Foto proporcionada por Clifford Burdick en el año 1982. La flecha señala uno de los trilobites que aparecen en la muestra. ( Fotografía: La Gran Época/talkorigins.org )

El hombre de Laetoli tal vez fuera el superviviente de un grupo de seres humanos que habitó la Tierra hace millones de años. Nuestro planeta sufrió grandes cataclismos en épocas remotas, y este homínido vivió al final del período Terciario, una época en la que la Tierra fue pasando de un clima muy cálido, con selvas tropicales en los polos, a otro tan frío que acabó congelando la Antártida. Un tiempo en que los continentes, después de desplazarse, alcanzaron las posiciones que ocupan en la actualidad. Es posible que por esta razón sean tan difíciles de encontrar restos óseos humanos de aquella época, así como vestigios de su existencia por aquel entonces.

Hace 3,6 millones de años, el planeta se hallaba inmerso en pleno Plioceno, en medio de un cambio de etapa marcado por algunas importantes extinciones. El calentamiento global causado por el hombre actual nos lleva a sopesar si no estaremos repitiendo en nuestros días aquella historia de desastres climáticos.

Nuevo software, nuevo estudio

El profesor Matthew Bennett y el Dr. Marcin Budka , de la Universidad de Bownemouth, crearon en el año 2015 un nuevo software para estudiar las huellas de Laetoli. El examen de 70 de estas huellas reveló la existencia evidente de tres caminantes diferentes, así como un cuarto rastro no previsto, menos visible. Las pisadas, realizadas sobre cenizas volcánicas húmedas, se extienden a lo largo de 27 metros.

Comparativa de huellas de Laetoli con la huella de un ser humano actual. Izquierda: Ser humano actual. Centro: Caminante de Laetoli número 1. Derecha: Caminante de Laetoli número 3. (Imagen: La Gran Época/Universidad de Bownemouth)

Comparativa de huellas de Laetoli con la huella de un ser humano actual. Izquierda: Ser humano actual. Centro: Caminante de Laetoli número 1. Derecha: Caminante de Laetoli número 3. ( Imagen: La Gran Época/Universidad de Bownemouth )

“Cuando el cercano volcán entró en erupción de nuevo, capas posteriores de ceniza cubrieron y conservaron las huellas más antiguas conocidas de los primeros seres humanos”, según revela una información publicada por el  Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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