Portada - Elfos de la Tierra Media atravesando un bosque durante la noche. (Araniart/CC BY 3.0)

Los elfos islandeses: seres de otro mundo entre el mito y la realidad

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Los islandeses creen en los elfos. Se niegan a iniciar proyectos de construcción importantes antes de consultarlo con los elfos. Presionan a sus políticos en defensa de los lugares en los que viven elfos. Regentan “escuelas de elfos” y anuncian recorridos turísticos en los que los elfos son la mayor atracción. Los elfos de Islandia están en todas partes, omnipresentes. 

Mito y realidad

Pocas cuestiones en relación con la nación islandesa han sido tan tergiversadas como sus antiguas creencias en la gente oculta. En cierto modo, la idea de que los islandeses actuales creen a pies juntillas en la existencia de los elfos encontró eco en los medios internacionales hace algunos años, y la bola de nieve siguió creciendo hasta que dio la impresión de que no había medio de comunicación que no tuviese alguna historia que contar sobre “aquellos pirados islandeses y sus elfos”. De hecho, la creencia del pueblo islandés en los elfos tiene raíces mucho más profundas y llenas de significado de lo que dan a entender la mayor parte de esos artículos sensacionalistas publicados por los medios. Los islandeses somos muy conscientes del legado que supone nuestra gente oculta, pero a día de hoy el hecho de creer en los elfos apenas ejerce influencia alguna en nuestra vida cotidiana. Dicho esto, ocasionalmente se oirá la historia de algún incidente en una zona rural en el que se achaca a los elfos una avería de maquinaria de construcción cuando se está excavando el terreno: aunque resulta difícil saber hasta qué punto estas noticias van en serio.

Antiguos relatos de la Gente Oculta

No cabe duda, pese a todo, de que estas historias obedecían a un importante propósito para nuestros ancestros. Nuestros antiguos cuentos populares hablan de los álfar y los huldufólk − dos términos que significan respectivamente “elfos” y “gente oculta”, y que se utilizan de forma más o menos indistinta. Se refieren a un mismo tipo de seres: criaturas que viven ocultas en un mundo paralelo al de los mortales, y casi siempre invisibles a nuestros ojos.

Para los extranjeros, el término “elfos” probablemente evoca una imagen muy diferente de la que tienen en mente los islandeses cuando oyen hablar de los “álfar”: cierta especie de ser diminuto de orejas puntiagudas, que puede ser verde o de otro color.

Escultura de “Korrigan”, pequeño elfo de los bosques célticos. (CC BY 2.0)

Escultura de “Korrigan”, pequeño elfo de los bosques célticos. ( CC BY 2.0 )

Los álfar del folklore islandés, sin embargo, presentan un aspecto bastante diferente: altos y regios, visten finas ropas, y sus hogares son opulentos y están llenos de tapices y ornamentos de oro y plata. Son similares a los elfos de la Tierra Media de Tolkien, aunque no tienen las orejas puntiagudas.

Bella representación artística de un elfo de la Tierra Media. (Alystraea/CC BY-SA 4.0)

Bella representación artística de un elfo de la Tierra Media. (Alystraea/ CC BY-SA 4.0 )

Los álfar poseían asimismo grandes poderes. La gente oculta se aparece con frecuencia a los humanos en sueños, a menudo cuando necesitan su ayuda. Muchos relatos nos hablan de mujeres de la “gente oculta” que se ponen de parto y reciben la asistencia de una mujer mortal al dar a luz. Si la mujer mortal hace lo que le pide el ser del otro mundo (a menudo el marido de la mujer de la “gente oculta” que está de parto), su vida mejora invariablemente. Sus cosechas son abundantes, sus hijos crecen fuertes y la buena fortuna impregna todos los aspectos de su vida.

Sin embargo, si la mujer mortal rehúsa prestar su ayuda al ser del otro mundo, su vida se tuerce, y a menudo acaba sus días sola y desamparada. En otras palabras, la gente oculta tenía el poder de favorecer o perjudicar el destino de un ser humano.

Una tierra de abundancia y prosperidad

Muchos estudiosos opinan en la actualidad que el hecho de creer en la gente oculta cumplía una importante función psicológica para los islandeses en siglos pasados, actuando a modo de antidepresivo. Islandia se encontraba de hecho en el límite del mundo habitable en aquellos días en los que no se conocían la electricidad ni la calefacción central. Los islandeses constituían de este modo un grupo humano oprimido y sacrificado, que habitaba en casas cubiertas de turba, oscuras, húmedas e infestadas de bichos, y a menudo pasaban hambre. La mortalidad infantil era alta, las enfermedades se extendían rápidamente, la pobreza estaba generalizada y el paisaje y el clima eran crudos e implacables. Dadas estas miserables condiciones de vida, la gente escapaba a un mundo de fantasía, un universo paralelo que se encontraba muy cerca del suyo, en el que gente muy parecida a ellos vivía en la abundancia, la prosperidad y con relativa comodidad. Todo era mejor en el ‘mundo oculto’, hasta las ovejas estaban más gordas y los cultivos eran más abundantes que los de los sufridos islandeses.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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