Portada - ‘Sirviendo la cabeza de jabalí’, ilustración del suplemento de Navidad del año 1855 de la revista Illustrated London News (Public Domain)

¿Qué habríamos comido por Navidad en la Edad Media?

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Los días previos a la Navidad a menudo nos tienen ocupados en apresuradas compras de regalos y planes para señaladas cenas y comidas. ¿Han hecho aquel pastel de Navidad para este año? Nos tememos que no. Pero si hubieran tenido que preparar una comida navideña hace 600 años, sin duda les habría tocado bastante más en el plato.

La siguiente imagen es la ilustración de una página de calendario extraída de un Libro de Horas, un tipo de libro de oraciones muy popular entre las gentes más ricas y piadosas de la época medieval. Aparte de sus ropas, los personajes que aparecen en la parte inferior de la página se parecen mucho a nosotros: procuran mantenerse calientes y disfrutar de su comida y su bebida.

Libro de Horas, 12º día de las Navidades. Imagen aportada por la autora, cortesía de la Biblioteca Brotherton, Universidad de Leeds

Libro de Horas, 12º día de las Navidades. Imagen aportada por la autora, cortesía de la Biblioteca Brotherton, Universidad de Leeds

Podría resultar sorprendente observar que el mes al que corresponde la página de este calendario es enero. El día festivo que celebra la pareja de la ilustración es el 6 de enero, destacado en rojo (Epyphania). Nuestras navidades actuales, por frenéticas que puedan parecernos, no son nada en comparación con las antiguas tradiciones que celebraban las gentes del Medievo a lo largo de los doce días de las navidades, desde el 25 de diciembre hasta la Epifanía –el día en el que los tres Reyes Magos se presentaron ante un Jesús recién nacido para ofrecerle regalos– aunque habitualmente no festejaban por igual todos estos días. En algunos hogares el gran banquete se reservaba para el día de Navidad, mientras que en otros se celebraba el primer día del año o el 6 de enero, dependiendo de las costumbres del lugar.

Ricos y pobres

No conocemos con detalle lo que comería la pareja de la ilustración en su banquete de Epifanía. El artista medieval parecía más interesado en el detalle de las fresas y flores de los márgenes que en mostrarnos algo de comida sobre la mesa de la pareja. Esto es algo habitual en las ilustraciones de los manuscritos medievales. Existen incluso detalladas descripciones de banquetes regios que dicen poco acerca de la comida. Y aún sabemos menos qué es lo que comían los pobres, aunque lo más probable es que los señores ofrecieran al menos un banquete a sus invitados a lo largo de las fiestas navideñas.

Sabemos que los preparativos para el invierno daban comienzo a finales de otoño. Humanos y animales se alimentaban básicamente de lo mismo: cereales. Los más pobres no tenían suficientes cereales para alimentar a sus animales a lo largo de todo el invierno, por lo que la mayoría de sus cerdos y ganado se engordaban a base de bellotas y se sacrificaban en esta época del año para el consumo de su carne. Los calendarios conmemoran esta decisión estratégica para los meses de noviembre y diciembre con imágenes como las que podemos ver a continuación, acompañadas de los signos del zodíaco correspondientes (Sagitario y Capricornio).  

La cría del cerdo en la Edad Media: engorde en noviembre y matanza en diciembre. Cortesía de la Biblioteca Brotherton, Universidad de Leeds

La cría del cerdo en la Edad Media: engorde en noviembre y matanza en diciembre. Cortesía de la Biblioteca Brotherton, Universidad de Leeds

Por supuesto, los más pudientes podían permitirse no sacrificar a sus animales y seguirlos alimentando, de modo que podían disponer de carne fresca durante todo el invierno. No es cierto que emplearan especias para disimular la podredumbre de la carne: clavo, nuez moscada, pimienta y canela se importaban de la India e Indonesia, de modo que quien podía comprar productos tan caros sin duda podía conseguir carne fresca en invierno. Los más ricos también podían permitirse el consumo de azúcar: fruta escarchada, almendras garrapiñadas y dulces de todo tipo siempre han sido manjares navideños muy populares.

Los más pobres, por su parte, comían salchichas, bacon y embutidos en general, también pescado salado si podían conseguirlo, manzanas secas o en conserva, guisantes y alubias, quizás algo de miel, y a duras penas podían añadirle a sus comidas los sabores de cebollas, puerros y ajos. Hasta la sal era cara por aquel entonces. Las épocas en las que se pasaba más hambre de hecho no eran las de los meses del frío invierno, sino más bien abril y mayo. Era entonces cuando los almacenes se encontraban vacíos y en los huertos aún había poca cosa cultivada. Tampoco se disponía de mucha leche o huevos en esta época del año, ya que las gallinas de forma natural ponen menos huevos en invierno, y las vacas no dan leche hasta que paren a sus terneros en primavera.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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