Psyché et l'Amour (Cupido y Psique), también conocido como Psique recibiendo el primer beso de Cupido (1798), óleo sobre el lienzo, por François Gérard

El antiguo cuento de hadas de Cupido y Psique, donde el amor resiste todas las probabilidades

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El de Cupido y Psique es uno de los pocos mitos grecorromanos que no ha sido completamente asimilado en las mentes modernas. Aunque de alguna manera ha sido adaptado a la historia conocida de  "la Bella y la Bestia" (escrita primero por el autor francés Jeanne-Marie Leprince de Beaumont como "La Belle et la Bête") la correlación con el texto antiguo es relativamente desconocida.  A menudo, Cupido es representado como un ángel-bebé gordito con debilidad por las flechas y Psique sigue siendo una desconocida fuera de la comunidad psicológica ("psyche" significa "alma" en griego antiguo y, posteriormente, fue un término utilizado en la literatura psicológica).  Sin embargo, en el mundo antiguo el amor entre Cupido y Psique estuvo bien documentado y fue muy apreciado entre la literatura más selecta.  A pesar de que el original griego se haya perdido, el texto se mantuvo en el Asno de Oro,  de Lucio Apuleyo, como una anécdota que, por otro lado, eclipsa al resto del relato.

Érase una vez...

La narración de Cupido y Psique comienza de la misma manera como lo hacen los cuentos de hadas modernos: con un reino, una hija con una carga insuperable, una prueba y una moraleja. Se inicia así: “un rey y una reina tenían tres hijas, pero sólo la tercera de ellas poseía una belleza sobrenatural.”  El texto de Apuleyo afirma que su belleza era tan asombrosa que "no podría describirse ni ponderarse suficientemente debido a la pobreza de la lengua humana". Los rumores sobre la increíble belleza de Psique llegaron a oídos de la diosa romana Venus.  Enojada porque muchos mortales comparaban la belleza de Psique con la suya (y muchos afirmaban que Psique era la más bella), Venus llamó a su hijo Cupido y le exigió que utilizara una de sus flechas del deseo para asegurarse de que Psique se enemorara de un monstruo humano.

Obedeciendo a su madre, como siempre, Cupido descendió a la tierra para cumplir su deseo.  Sin embargo, quedó tan impresionado de la belleza de la princesa mortal que, por error, se disparó a sí mismo.  Desde ese momento, quedó irrevocablemente enamorado de la princesa.  Al tiempo, para los padres de Psique fue más que evidente que el atractivo de su hija había enojado a los dioses, ya que ningún mortal tomaba su mano para casarse con ella. Suplicando en el templo de Apolo, supieron que Psique estaba destinada a un futuro peor que el celibato: "la virgen está destinada a ser la novia de un amante no mortal. Su futuro esposo la espera en la cima de la montaña.  Él es un monstruo que ni los hombres ni los dioses pueden resistir."  Psique se mostró presta a seguir el consejo del oráculo.

La boda de Psique (Pre-Raphaelite, 1895) fotografía de Edward Burne-Jones

La boda de Psique (Pre-Raphaelite, 1895) fotografía de Edward Burne-Jones ( Wikimedia Commons )

Desde la cima del acantilado más alto, vestida con atuendos funerarios, Psique fue elevada por los aires por Céfiro, el viento del oeste, y llevada hasta un impresionante valle en cuyo centro se levantaba un palacio tan magnífico que no podría haber sido construido por otras manos diferentes a las de los dioses.  Rodeado por frondosos árboles, Psique rápidamente pensó que ese salón dorado sería su nueva casa, lo cual fue confirmado por la voz de su nuevo esposo, que retumbaba por los pasillos.  Este extraño sin rostro comenzó a visitarla por las noches para hacerle el amor en la oscuridad.  Pero a pesar de la ternura que ponía en sus encuentros nocturnos, Psique seguía obsesionada con lo que le dijo el oráculo: que se trataba de un monstruo.

La traición de Psique

Cuando se le permitió ser visitada por sus dos hermanas, éstas sintieron celos del hermoso hogar e insistieron que el esposo de Psique era en realidad un monstruo y en que ella tenía el deber de descubrirlo. Psique acabó convencida de romper el único deseo de su esposo: permitirle ocultar su rostro y mantener relaciones sólo durante la noche.  Al tomar tal decisión, Psique maldijo su relación.

Amor y Psique (1589), óleo sobre el lienzo por Jacopo Zucchi

Amor y Psique (1589), óleo sobre lienzo por Jacobo Zucchi ( Wikimedia Commons )

Una gota de aceite de la vela con la que Psique alumbró el rostro de su esposo cayó sobre él y lo despertó. Cupido, dotado con una majestuosa belleza, abandonó el hogar angustiado por la traición. Desesperada, Psique salió en su busca, viajando durante muchos días hasta llegar al templo de Ceres: maternal diosa de la tierra. 

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