Portada-Castillo-Čachtice al anochecer (Wikimedia Commons)

Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta – Parte II

 

Leer Parte I

Cuando el 29 de Diciembre del año 1610, el Conde Jorge Thurzó se personó junto con sus hombres en el castillo de su prima, la condesa Erzsébet Báthory, la sorprendieron torturando a varias jóvenes. Nada más traspasar la puerta encontraron el cadáver desangrado de una mujer. A continuación, hallaron a otra aún con vida. Seguidamente se toparon con otra joven muerta por culpa de las torturas a las que había sido sometida. Observaron que por todas las habitaciones había gran cantidad de objetos de tortura y recuperaron un diario en el que la Condesa había anotado el nombre de, al menos, 610 víctimas. Además, en los calabozos hallaron a otro grupo de chicas que aún permanecía con vida, aunque en un grave estado de debilidad debido al permanente sangrado a que se las sometía. Estas jóvenes les dijeron que después de muchos días de ayuno les habían servido una cierta carne asada que había pertenecido a los hermosos cuerpos de sus compañeras muertas. Por todas partes había toneles de ceniza y serrín, empleados para recoger la sangre que se vertía en el lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un nauseabundo olor a podredumbre.

El Conde Jorge Thurzó, principal acusador en la causa contra la “Condesa Sangrienta” (Wikimedia Commons)

El Conde Jorge Thurzó, principal acusador en la causa contra la “Condesa Sangrienta” ( Wikimedia Commons )

En otra ala del castillo la Condesa y su séquito de brujos y acólitos fueron sorprendidos realizando un sangriento ritual. Inmediatamente fueron todos detenidos y llevados a juicio. Poco a poco fueron recuperando todos los cadáveres que habían ocultado, durante 6 años, por los alrededores del castillo.

EL JUICIO

En el año 1612 se celebró el juicio en Bitcse contra Erzsébet y sus colaboradores. La Condesa ni siquiera compareció a la vista judicial, acogiéndose a sus derechos nobiliarios por los cuales podía negarse a declararse inocente o culpable. Además, la acusación se centró, exclusivamente, en el asesinato de las doncellas nobles, pues los crímenes sobre siervas y campesinas carecían de importancia en aquella época. Pese a ello, algunas de las declaraciones de los testigos y víctimas, así como la descripción de las torturas y vejaciones infligidas, estremecerían, incluso, al más frío de los hombres. Como muestra de sus terribles pasiones, esta es parte de la declaración tomada a una de las pocas chicas que lograron escapar:

…una joven de doce años llamada Pola logró escapar del castillo de algún modo y buscó ayuda en una villa cercana. Pero Dorka y Helena Jo se enteraron de dónde estaba por los alguaciles, y tomándola por sorpresa en el ayuntamiento, se la llevaron de vuelta al  Castillo de Čachtice por la fuerza, oculta en un carro de harina. Vestida sólo con una larga túnica blanca, la Condesa Erzsébet le dio la bienvenida de vuelta al hogar con amabilidad, pero llamaradas de furia salían de sus ojos la pobre ni se imaginaba lo que le esperaba. Con la ayuda de Piroska, Ficzko y Helena Jo, arrancó las ropas de la doceañera y la metieron en una especie de jaula.

Las víctimas de la condesa solían ser torturadas dentro de jaulas colgantes (Flickr)

Las víctimas de la condesa solían ser torturadas dentro de jaulas colgantes ( Flickr)

Esta particular jaula estaba construida como una esfera, demasiado estrecha para sentarse y demasiado baja para estar de pie. Por su [cara] interior, estaba forrada de cuchillas del tamaño de un dedo pulgar. Una vez la muchacha estuvo en el interior, levantaron bruscamente la jaula con la ayuda de una polea. Pola intentó evitar cortarse con las cuchillas, pero Ficzko manipulaba las cuerdas de tal modo que la jaula se balancease de lado a lado, mientras que desde abajo Piroska la punzaba con un largo pincho para que se retorciera de dolor. Un testigo afirmó que Piroska y Ficzko se dieron al trato carnal durante la noche acostados sobre las cuerdas, para obtener un malsano placer del tormento que con cada movimiento padecía la desdichada. La agonía terminó al día siguiente, cuando las carnes de Pola acabaron despedazadas y ensangrentadas en el suelo.

Las torturas practicadas por la Condesa y por su grupo de colaboradores, brujas y acólitos se pueden dividir en dos claras etapas. La primera etapa corresponde a los años en que aún vivía su marido. En esos tiempos, siempre asesorada y aconsejada por su esposo, se dedicaba a introducir finas agujas bajo las uñas de sus doncellas o a clavárselas directamente, les entregaba monedas y llaves al rojo vivo, las tumbaba en la nieve y las empapaba con agua helada hasta que morían congeladas o las desnudaba, las untaba en miel y las sacaba al campo de esa guisa para que mosquitos, moscas, abejas y avispas las picasen sin cesar.

La segunda etapa corresponde a sus años de viudez cuando Erzsébet sólo vestirá de blanco como símbolo de extrema pureza. Es la etapa de torturas más sádicas y atroces. Algunas de las más destacadas eran las siguientes:

Una de las torturas preferidas de la Condesa era clavar agujas a sus doncellas (Torange)

Una de las torturas preferidas de la Condesa era clavar agujas a sus doncellas ( Torange)

  • Encerraba a las muchachas en la jaula que, posteriormente, era alzada. Los barrotes de la jaula, internamente, están formados por afiladas hojas cortantes. Erzsébet se colocaba debajo del artefacto mientras sus secuaces pinchaban desde el exterior a la víctima para que no dejara de moverse y, así, se clavase las cuchillas de la jaula, su sangre no dejase de manar y empapase a la Condesa.
  • La doncella de hierro era su método de tortura preferido. Consistía en un autómata que Erzsébet compró en Nuremberg a un relojero. Con el tamaño, la forma y hasta el color de una persona, estaba dotado con un mecanismo que le permitía mover los ojos y los labios esbozando una sonrisa. La Condesa le ponía pelucas rubias y lo maquillaba y se sentaba a contemplar la escena. Cuando la víctima, curiosa, tocaba las piedras preciosas del collar que lucía el autómata, éste se accionaba y, muy lentamente, elevaba sus brazos abrazando lo que tuviese justo delante. Una vez abrazada, a la víctima ya le resultaba imposible soltarse. Entonces, los senos del autómata se abrían surgiendo, de pronto, una serie de puñales que atravesaban a la joven inocente provocándole grandes hemorragias. Consumado el sacrificio, se tocaba otra piedra del collar para que la “Doncella de hierro” dejase caer los brazos y cerrase los labios y los ojos, liberando al ya, casi seguro, cadáver.
  • Azotaba y flagelaba hasta que la piel se desgarrara para aplicar hierros al rojo sobre las tumefactas llagas. 
  • Les cortaba los dedos con tijeras, les realizaba incisiones con navajas y si chillaban les cosía la boca. Si se desmayaban, les hacía arder papel empapado en aceite entre las piernas.
  • Otras prácticas consistían en arrancar la carne mediante pequeñas pinzas de plata, cortar la piel entre los dedos y quemar las plantas de los pies con planchas y cucharas también al rojo.

Instrumentos de tortura y una rudimentaria “Doncella de hierro” similares a los utilizados por la Condesa Sangrienta (Wikimedia Commons)

Instrumentos de tortura y una rudimentaria “Doncella de hierro” similares a los utilizados por la Condesa Sangrienta ( Wikimedia Commons )

LA SENTENCIA FINAL

La sentencia declaró a todos culpables. Unos fueron condenados por brujería, otros por asesinato y el resto por cooperación. El mayordomo del castillo y más  íntimo colaborador de la Condesa, Ficzkó, fue decapitados y quemados sus cadáver. A las brujas Dorotea y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas al rojo y luego las quemaron vivas lanzándolas a una gran hoguera. Herís Majorova, una burguesa acusada de colaboración, fue ejecutada. La más joven colaboradora llamada Katryna, que sólo tenía catorce años, fue la única acusada a la que se le perdonó la vida gracias a que salió en su defensa una de las víctimas. Fue condenada a recibir 100 latigazos.

Escudo de armas de la Familia Báthory (Wikimedia Commons)

Escudo de armas de la Familia Báthory ( Wikimedia Commons )

El Palatino, considerando la alcurnia de la Condesa, le perdonó la vida pero fue condenada a ser emparedada en una habitación de su castillo, sin comunicación ni diálogo alguno con el exterior y con sólo una rendija por la que se le pasaría algo de alimento y agua. Allí vivió durante casi cuatro años, medio muerta de hambre y frío. Nunca mostró arrepentimiento ni comprendió los motivos por los que la condenaron a semejante sufrimiento. Finalmente, el 21 de Agosto del año 1614, al anochecer y “abandonada de todos” según escribieron los cronistas de la época, apareció muerta la Condesa Erzsébet Báthory a la edad de 54 años. La crónica oficial de su muerte decía: «Erzsébet Báthory, esposa del influyente barón Ferencz Nádasdy, magistrado del rey y gran maestre de los caballos, viuda infame y homicida, ha muerto en prisión en Csetje. Murió repentinamente, sola y sin luz, el 21 de agosto de 1614».

Quisieron enterrarla en la iglesia de Čachtice, pero los vecinos del pueblo se negaron, considerándolo una ofensa. Al final pudo ser enterrada al noreste de Hungría, en Ecsed, su localidad natal. Durante muchos años se prohibió hablar de ella y toda la documentación referente a su caso fue sellada y oculta.

Retrato de la Condesa Erzsébet Bathory en su juventud (Wikimedia Commons)

Retrato de la Condesa Erzsébet Bathory en su juventud ( Wikimedia Commons )

Aunque ha quedado constancia tanto del juicio como de su diario personal, donde aparecen detallados todos sus crímenes, muchos investigadores actuales se decantan por creer que sus asesinatos –o al menos una gran parte de ellos- fueron fruto de una complicada trama montada por sus enemigos en una clara lucha de poder interna. ¿Acaso fue la Condesa Erzsébet Báthory una víctima más de la ambición y envidia que causaron en su tiempo sus influencias, su poder y sus propiedades?

Imagen de Portada: Las ruinas del Castillo de Čachtice, residencia de Erzsébet Bathory en cuyas mazmorras cometió supuestamente sus atroces crímenes. ( Wikimedia Commons )

Autor: Mariló T. A.

 

Fuentes:

Edmundo Fayanás - La sangre y la Condesa Elisabeth Bathory – diario digital Nueva Tribuna, 20 enero 2012. http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/la-sangre-y-la-condesa-elisabeth-bthory/20120120185927069379.html

Elena Sanz - Isabel Bathory, la Condesa Sangrienta. MUY Historia, edición digital. http://www.muyhistoria.es/h-moderna/articulo/isabel-bathory-la-condesa-sangrienta

La vampira Bathory - Arquehistoria. http://arquehistoria.com/historiasb-thory-la-condesa-sangrienta-112

Bathory la Condesa asesina – Historia y Biografías HB. http://historiaybiografias.com/asesinos6/

Alejandra Pizarnik - La Condesa Sangrienta http://ral-m.com/revue/IMG/pdf_Pizarnik_Alejandra_-_La_Condesa_Sangrienta.pdf

Ignacio Vidal-Folch. La Condesa Sangrienta – Diario El País, edición digital 17 abril 2005 http://elpais.com/diario/2005/04/17/eps/1113719221_850215.html

Isabel Monzón - Báthory. Acercamiento al mito de la Condesa Sangrienta. http://www.herreros.com.ar/melanco/monzon.htm

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