Portada - Reconstrucción de un león de las cavernas en la Cueva del Puente del Arco en Francia. (Public Domain)

Nuevas evidencias halladas en España sugieren que el ser humano podría haber contribuido a la extinción del León de las Cavernas

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La extinta subespecie de león Panthera leo spelaea , más conocida como león de las cavernas, tenía al menos una altura a los hombros de cerca de 1,2 metros y una longitud de cabeza-cuerpo de 2,1 metros sin la cola, unas medidas similares a las de un león moderno, muy grande. Hace miles de años, el león de las cavernas habitaba desde las islas Británicas hasta el Turkestán oriental, llegando incluso hasta Alaska durante el Pleistoceno.

Conocido gracias a las pinturas rupestres, tallas en marfil, figurillas de arcilla y restos óseos encontrados, parece ser que el león de las cavernas tenía orejas redondeadas sobresalientes, cola con mechón, tal vez tenues rayas como las de los tigres y que, al menos algunos de ellos, presentaban un “collar” de pelo o melena primitiva alrededor de su cuello, indicando que se trataba de ejemplares macho.

Cráneo de león de las cavernas. (Fanny Schertzer/GNU Free)

Cráneo de león de las cavernas. (Fanny Schertzer/ GNU Free )

Es muy probable que fuera el depredador dominante (junto a la  hiena de las cavernas ) en los ecosistemas de planicie, pero desapareció misteriosamente. Ahora, tal y como informa la Agencia SINC , nuevas evidencias, encontradas en Cantabria, España, sugieren que en el Paleolítico superior los humanos cazaban este felino, utilizando su piel para cubrir y proteger sus cabañas, algo que podría haber contribuido a su extinción.

Hace más de 10.000 años, humanos y leones de las cavernas compartían el mismo hábitat, suponiendo una amenaza mutua. De hecho, los humanos pudimos ser un factor determinante en su extinción, hace unos 14.000 años: el hallazgo de nueve garras con marcas de corte en el yacimiento cántabro de la Galería Inferior de la cueva de La Garma está arrojando luz sobre el final de este animal.

“Humanos y leones eran competencia en frágil equilibrio, pero éste se rompió durante el Paleolítico superior, cuando la población humana se incrementó progresivamente, lo que aumentó la presión sobre la población de leones, que seguramente salieron perjudicados con el cambio. Pero la caza, que no era intensiva, no debió de ser el único factor”, ha asegurado a la Agencia SINC Marian Cueto , investigadora de la Universidad de Cantabria y autora principal del estudio publicado en  PLOS ONE .

La disposición intacta, desde hace unos 16.000 años, de la Zona IV de La Garma, permite observar, sin necesidad de excavar, las bases de piedra de al menos dos cabañas circulares prehistóricas y los restos óseos de lo que allí se consumió. Al analizar los restos, excepcionalmente bien conservados durante 16.000 años, el equipo científico encontró marcas de corte realizadas con gran precisión en las garras, en las zonas en las que se insertan los tendones y que las mantienen unidas al resto de la pata del león. Los investigadores creen que estos restos formaban parte de la piel de un solo león, extendida sobre una cabaña a modo de cobertura.

Falanges distales de León de las Cavernas halladas en la Galería Inferior de La Garma. (Fotografía: Marián Cueto, Edgard Camarós, Pedro Castaños, Roberto Ontañón, Pablo Arias/PLOS ONE)

Falanges distales de León de las Cavernas halladas en la Galería Inferior de La Garma. ( Fotografía: Marián Cueto, Edgard Camarós, Pedro Castaños, Roberto Ontañón, Pablo Arias/PLOS ONE)

“Esta evidencia, unida a otros aspectos como la ausencia de otros huesos de león o la distribución espacial de esas falanges, es lo que nos ha llevado a nuestra interpretación. La Garma nos permite hacer un viaje a través del tiempo hasta un momento concreto de nuestra evolución para entender cómo eran nuestros antepasados. Se ha podido inferir el comportamiento humano a partir de unos pocos restos. Muy pocos yacimientos permiten llegar a este tipo de interpretaciones. La Garma nos permite hacer un viaje a través del tiempo hasta un momento concreto de nuestra evolución para entender cómo eran nuestros antepasados” , explica Marian Cueto.

Tras la última ocupación, la galería quedó sellada y se detuvieron los procesos que cubren los restos arqueológicos con sedimentos. Por esta razón, los restos arqueológicos se pueden observar en la superficie.

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