Portada - Primer plano de uno de los fragmentos del mecanismo de Anticitera que aún se conservan en la actualidad. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia. (Public Domain)

La doble función del mecanismo de Anticitera: calendario astronómico y oráculo astrológico

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El mecanismo de Anticitera fue descubierto en el año 1900 durante la recuperación de un pecio hundido a 60 metros de profundidad y producto de un naufragio en la isla griega homónima. Se trata de un dispositivo metálico con una compleja combinación de engranajes. Los rayos X han demostrado que contiene, al menos, 30 tipos distintos de engranajes, y en las placas de la puerta del mecanismo hay grabadas unas 2.000 letras, consideradas un hipotético manual de uso.

Existen referencias de mecanismos así en varias obras de autores antiguos. Como ejemplo, Cicerón menciona en sus escritos un instrumento que reproduce los movimientos del sol y de los 5 planetas. El dispositivo, afirmaba, habría sido construido por Arquímedes.

Busto de Marco Tulio Cicerón, esculpido por Bertel Thorvaldsen (1799-1800), copia de un original romano. Thorvaldsens Museum de Copenhague, Dinamarca. (Public Domain)

Busto de Marco Tulio Cicerón, esculpido por Bertel Thorvaldsen (1799-1800), copia de un original romano. Thorvaldsens Museum de Copenhague, Dinamarca. ( Public Domain )

En las últimas décadas, los científicos han utilizado la tecnología más innovadora para intentar descifrar su función, y ahora, tras una compleja investigación llevada a cabo a lo largo de los últimos diez años, Michael Edmunds , profesor emérito de Astrofísica de la Universidad de Cardiff , Gales (Reino Unido), asegura que el complejo mecanismo se trataba, en realidad, de una máquina destinada a realizar predicciones astrológicas.

Según informaciones publicadas por el diario digital Cádiz Directo , el Antikythera Mechanism Research Project (ARMP) , (‘Proyecto de Investigación del Mecanismo de Anticitera’), se ha encargado en el transcurso de la última década de estudiar las inscripciones descubiertas sobre la máquina, cuya antigüedad ronda los 2.000 años. Dicha investigación ha concluido en que las complejas ruedas dentadas –que se asemejan mucho al mecanismo de un reloj– se encargaban de marcar los movimientos del Sol, la Luna y los planetas en la bóveda celeste.

Esquema del mecanismo de engranajes del artefacto. (Public Domain)

Esquema del mecanismo de engranajes del artefacto. ( Public Domain )

Asimismo, los dos discos en espiral que presenta el mecanismo funcionaban como un calendario, y el artefacto disponía también de la capacidad de predecir eclipses. Alrededor de estos discos es donde precisamente se pueden encontrar las inscripciones que han sido estudiadas a lo largo de los últimos diez años: 3.400 caracteres, aunque originalmente el mecanismo podría haber contenido más de 20.000.

Muchos de los caracteres, que miden alrededor de un milímetro, están cubiertos por el óxido y, por esta razón se llevó a cabo una tomografía computerizada para poder leer todos los que han llegado intactos hasta nuestros días. De este modo se ha conseguido saber que estas inscripciones constituyen un calendario completo y preciso, capaz de predecir hasta 42 eventos astronómicos diferentes entre los que se incluyen solsticios y equinoccios.

Fragmento del Mecanismo de Anticitera en el que pueden observarse claramente los caracteres grabados sobre su superficie. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia. (Juanxi/CC BY-SA 3.0)

Fragmento del Mecanismo de Anticitera en el que pueden observarse claramente los caracteres grabados sobre su superficie. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia. (Juanxi/ CC BY-SA 3.0 )

Los investigadores también han hallado descripciones y datos de las observaciones que se realizaban en relación con dichos eventos astronómicos. Incluso se han encontrado referencias al color y tamaño de cada eclipse. En opinión de los expertos, la máquina era utilizada como un medio de anticiparse al futuro, una especie de oráculo astrológico y calendario astronómico a gran escala. “ Es como descubrir un manuscrito completamente nuevo ”, ha manifestado el profesor Edmunds en declaraciones recogidas por Radio Santiago .

Posteriormente, los científicos utilizaron todos los datos obtenidos para estimar con gran precisión la ubicación del astrónomo que compiló este antiguo calendario estelar. Estos datos señalan una latitud cercana a los 35 grados norte. Una localización que descarta por completo a Egipto o el norte de Grecia, y parece apuntar a lo que ya se sospechaba hace años: el Mecanismo de Anticitera provendría de la isla griega de Rodas . Finalmente, los expertos creen que al menos diez personas diferentes grabaron las inscripciones, lo que sugiere que el dispositivo se construyó en el contexto de un taller o negocio familiar.

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