Portada-Muchacha de entre 14 y 19 años enterrada con una hoz sobre su cuello, una diadema de cobre en la cabeza y una moneda en su boca; según los autores del reciente estudio su comunidad quizás creyera que tenía tendencia a la posesión demoníaca. (Fotografía: Antiquity)

Enterrados con una hoz al cuello: el miedo al diablo en la Polonia del siglo XVII

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En el siglo XVII, Polonia era una nación desgarrada por la guerra, la agitación social, la peste, el hambre, y el clero católico que atemorizaba al pueblo con historias sobre el diablo y brujería. En la angustiada imaginación de  muchos, demonios y vampiros campaban a sus anchas por el país.

En un reciente estudio publicado en la revista Antiquity, ( resumen) dos investigadores especulan con la posibilidad de que varios cuerpos de aquella época hallados en un cementerio de  Drawsko, Polonia, tuvieran una hoz colocada sobre su cuello para impedir que se levantaran de sus tumbas. Los autores del estudio observan que estas prácticas en los enterramientos no parecen estar dirigidas contra los vampiros, sino más bien contra los demonios, y citan varios tipos diferentes de seres sobrenaturales en los que creían los polacos de la época.

Los investigadores, Marek Polson de la Universidad Lakehead de Ontario y Elżbieta Gajda del Museo de la Región de Czarnków escriben al respecto:

“Confinar a los difuntos en su tumba por medio de una hoz quizás fuera una medida destinada a prevenir que un alma poseída por el Diablo supusiera una amenaza para los vivos, o también una referencia al simbolismo bíblico en un intento de impedir que el alma del difunto fuera poseída. Esta última hipótesis puede servir como extensión de la interpretación de la hoz como ‘herramienta de Dios’ propuesta por Wittkopp”.

Hemos descartado deliberadamente la interpretación de que el difunto fuese considerado un no-muerto, es decir, un vampiro. Como se ha mencionado anteriormente, según la sabiduría popular de la época había diversos demonios en los que podía transformarse el alma del difunto, siendo el upi’or (a menudo denominado vampiro) solamente uno de ellos. Por esta razón, preferimos clasificar los enterramientos de Drawsko como ‘anti-demonios’. Además, estos enterramientos de Drawsko no presentan ninguna de las características de las llamadas ‘prácticas anti-vampiros’. Siguen el patrón de un enterramiento cristiano convencional; las tumbas no se reabrieron y los cadáveres no fueron profanados. Por el contrario, fueron enterrados en tierra sagrada, junto con otros miembros fallecidos de la comunidad, lo que confirman también sus ropas, que revelan que no eran marginados sociales. Borzova ha realizado una observación similar en relación con la hoz funeraria de principios de la Edad Media hallada en Eslovaquia.  

La hoz posee un rico simbolismo en Europa, en el que se incluye por ejemplo la habitual e icónica imagen de la Muerte. En el Apocalipsis, último libro de la Biblia, uno de los ángeles que anuncia el Día del Juicio empuña una hoz. La hoz es un atributo tanto de Ceres, diosa griega de la agricultura, como de Saturno, dios romano de la cosecha. Mucho más tarde, la hoz fue incorporada a la bandera de la Unión Soviética.

Tumba de un cardenal en una iglesia católica italiana en la que se puede observar una imagen del ángel de la muerte. (Fotografía: Georges Jansoon/Wikimedia Commons)

Tumba de un cardenal en una iglesia católica italiana en la que se puede observar una imagen del ángel de la muerte. (Fotografía: Georges Jansoon/ Wikimedia Commons )

Polson y Gajda apuntan que en aquella época en ocasiones eran considerados “demoníacos” algunos individuos: extranjeros recién llegados al pueblo que no eran campesinos sino que ejercían otras profesiones, o personajes con un aspecto anormal o poco común. Los investigadores han llegado a la conclusión, basada en las trazas de estroncio presentes en los dientes de estos individuos, de que no eran extranjeros, sino gentes del lugar. Tampoco se observa ninguna deformidad ósea evidente que pudiera haber provocado el temor o la desconfianza de la comunidad, aunque sí podrían haber sufrido otro tipo de trastornos que no aparezcan reflejados en los restos óseos.

Escriben los autores del estudio: “Parece que estos difuntos fueron tratados así por razones culturales y de comportamiento relacionadas con quiénes fueron en vida, la forma en que vivieron o las circunstancias de su muerte, más que a causa de alguna tara física.”

Uno de los enterramientos era el de una mujer cuya edad estaría entre los 50 y los 60 años. Se encontraron una moneda en el interior de su boca, una piedra en su cuello y una hoz sobre su pelvis. Los investigadores han llegado a la conclusión de que se creía que era una bruja.

Según los autores del estudio, otro de los individuos, una muchacha de entre 14 y 19 años de edad con una hoz sobre el cuello, una diadema de cobre en la cabeza y una moneda también de cobre en el interior de su boca, podría haber muerto de lo que se llamaba antiguamente una “mala muerte”, ahogada, asesinada o por otra causa.

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