Portada - Lugar de ejecución en la antigua Roma. ‘Los esclavos crucificados’. Fedor Andreevich Bronnikov, 1878. Fuente: Dominio público

Descubierto en Italia el segundo (o tercer) esqueleto conocido de un crucificado

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Uso generalizado de la crucifixión

El estudio explica que los romanos adoptaron este castigo de los cartagineses, empleándolo hasta el siglo IV d. C. Había diferentes métodos de crucifixión, descritos ‘por los autores latinos y por una inscripción romana’, según podemos leer en el informe.

Según numerosos documentos históricos hubo miles de víctimas de esta brutal forma de tortura y ejecución. El más conocido de ellos, por supuesto, nos llega a través del relato de la crucifixión de Jesucristo en el Nuevo Testamento, pero hay muchos más.

 ‘Crucifixión de Cristo con santos’, óleo de Pietro Perugino, circa 1485-90. (Dominio público)

 ‘Crucifixión de Cristo con santos’, óleo de Pietro Perugino, circa 1485-90. ( Dominio público )

Documentos anteriores nos hablan de Alejandro Magno crucificando a 2.000 supervivientes de la toma de Tiro, según escribe el historiador romano Quinto Curcio Rufo en su “Vida de Alejandro,” tal y como podemos leer en un artículo de G.W. Thielman , quien también cita una crónica de Apiano según la cual 6.000 gladiadores y esclavos seguidores de Espartaco fueron crucificados por Marco Licinio Craso tras la Tercera Guerra Servil en el año 71 a. C. Añádanse 800 rebeldes fariseos... 2.600 para sofocar los disturbios tras la muerte de Herodes... 3.600 a manos de Gesio Floro y los cadáveres se van amontonando hasta alcanzar proporciones bíblicas.

Así pues, ¿dónde están todos estos montones de huesos con agujeros como prueba de las crucifixiones y el montón de clavos desparramados que los acompañarían? El estudio nos ofrece posibles explicaciones a esta incógnita.

Destrucción de pruebas

En primer lugar tenemos el problema de la ausencia de los restantes elementos de la crucifixión. Cualquier materia orgánica habría sufrido con el paso del tiempo una descomposición, lo que hubiera llevado a una virtual desaparición de la madera o las cuerdas utilizadas. En cuanto a los clavos de hierro, el estudio explica que ‘los clavos eran habitualmente recuperados después de la muerte’ [del crucificado].

Esto puede de alguna manera explicar la ausencia de evidencias, pero ¿qué pasa con los reveladores huesos agujereados? Bueno, parece que el reciclaje de los clavos podría también explicar este hecho. A fin de recuperar el clavo que había atravesado el hueso incrustándose en él, el método más fácil (a falta de un buen juego de pinzas de hierro fundido) era romper el hueso en el que se encontraba clavado. Al hacer esto quedaba prácticamente borrada toda señal de la presencia del clavo que había atravesado el hueso.

Parece probable que haya más evidencias, pero siendo las víctimas de esta práctica principalmente esclavos, extranjeros (los ciudadanos romanos rara vez eran crucificados) o revolucionarios, sus cadáveres no se encuentran generalmente entre los enterrados en los cementerios habituales.

Fotografía de la cueva de Abba con la inscripción. (CC BY-SA 3.0)

Fotografía de la cueva de Abba con la inscripción. ( CC BY-SA 3.0 )

¿Un clavo saca otro clavo?

Aunque el reciente hallazgo es bienvenido por aportar evidencias adicionales de lo que supuestamente era una práctica frecuente de la época, las pruebas físicas de crucifixiones siguen siendo increíblemente escasas. Hay sin embargo, un tercer ejemplo que es todavía objeto de estudio, a pesar de que se encontraron clavos junto con los huesos. La cueva de Abba fue explorada en 1970, y presuntamente albergaba, ‘los huesos de una persona de 25 años de edad — incluidos los de la mano con clavos incrustados’, según señala un artículo de Popular Archaeology . El hecho de que estos clavos penetraran o no en los huesos es algo que aún está por determinar, aunque las más recientes pruebas confirmarían que fue así.

Si un caso en el que se encontraron clavos junto con los huesos puede ser desestimado durante 35 años como prueba de una eventual crucifixión, ¿qué esperanza le queda al reciente descubrimiento frente a los argumentos de los escépticos?

Imagen de portada: Lugar de ejecución en la antigua Roma. ‘Los esclavos crucificados’. Fedor Andreevich Bronnikov, 1878. Fuente: Dominio público

Autor: Gary Manners

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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