Portada - Pintura mural en la que se observa a una Isis alada con los brazos extendidos. Tumba de Seti I (KV17), Valle de los Reyes. (Public Domain)

La Gran Madre Isis: una diosa egipcia que extendió sus alas por toda Europa

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Cuando los romanos entraron en Egipto, se encontraron con una nación de magníficos templos, monumentales e impresionantes estatuas, y un simbolismo que no comprendían. Los griegos sintieron lo mismo cuando exploraron aquellas tierras a orillas del Nilo. La belleza y la misteriosa sonrisa de Isis robó el corazón a muchos de sus visitantes no egipcios, que decidieron exportar su culto al extranjero y hacer de ella una importante diosa en muchas regiones de Asia y Europa.

Isis era una de las más importantes deidades del antiguo Egipto. Era la esposa de Osiris y un arquetipo de la madre y la buena esposa. Esta diosa era patrona de la naturaleza y la magia, y un auxilio para las mujeres y sus familias. Isis era una de las deidades más veneradas de Egipto, y su culto era tan abierto que prácticamente cualquier persona podía encontrar alguna razón para seguirla.

Estatua romana de Isis en mármol blanco y negro, siglo II d. C. (Public Domain)

Estatua romana de Isis en mármol blanco y negro, siglo II d. C. ( Public Domain )

La diosa extiende sus alas

Se han descubierto templos dedicados a Isis en muchas regiones del antiguo Imperio Romano, entre ellas Roma, Pompeya, España y las islas griegas. La mayor parte de ellos fueron construidos en los siglos I d. C. o II d. C., lo que sugiere que la diosa se popularizó en el extranjero tras la caída del último faraón egipcio: Cleopatra VII. Las descripciones del palacio en el que vivía la última soberana de Egipto incluían algunas descripciones que la presentaban como una reina-diosa asociada a Isis. De cualquier modo, no está claro que Cleopatra fuese responsable de llevar el culto de Isis hasta Roma.

Poco más tarde, el Imperio Romano se convirtió en el canal que condujo a la diosa Isis a alcanzar la fama también en Europa.

Estatua romana de Isis en la que aparece portando un sistro y un enócoe. (Public Domain)

Estatua romana de Isis en la que aparece portando un sistro y un enócoe. ( Public Domain )

Isis también se volvió muy popular en los templos grecorromanos. Aparte de los propios templos de Alejandría, entre los que se encontraban los construidos por los romanos dedicados a la trinidad de Isis (Isis, Serapis y Harpócrates), había templos dedicados a la diosa en otras regiones del Mediterráneo, como por ejemplo en Delos, una isla griega conocida por ser el lugar de nacimiento de la diosa Artemisa y el dios Apolo. El templo de Isis en Delos se convirtió en el tercero más popular de la isla.

El templo de Isis en Pompeya es famoso por su buen estado de conservación, y existen otros documentos,  hallados en diversas localizaciones que nos hablan de un culto a la diosa en Londres. Uno de los lugares más sorprendentes de culto a Isis era la antigua ciudad romana de Iria Flavia, situada en lo que hoy es Galicia (España), en la actual población de Padrón, muy cerca de Santiago de Compostela. Los investigadores consideran habitualmente que ésta era una región en la que predominaban las deidades de las culturas romana y prerromana, entre ellas también las de origen celta.

Pintura mural en la que Isis da la bienvenida a Ío a su llegada a Egipto. Fresco romano del templo de Isis de Pompeya. (Public Domain)

Pintura mural en la que Isis da la bienvenida a Ío a su llegada a Egipto. Fresco romano del templo de Isis de Pompeya. ( Public Domain )

En opinión de Francesco Tiraditti:

Excepto por algunos ligeros cambios añadidos por la tradición popular, la historia de la muerte y la resurrección de Osiris se mantuvo inalterada hasta la época romana, e incluso hasta más tarde. El mito fue reescrito por Plutarco (45 d. C. – 125 d. C.) en su obra titulada “De Iside et Osiride” (‘De Isis y Osiris’). Según explica el propio Plutarco, escribió este libro cuando era sacerdote en Delfos (hacia el 100 d. C.). Su prólogo está dedicado a Clea, una sacerdotisa isíaca amiga del autor. El papel de Isis, consolidado por una larga tradición, permanece inalterado en la narración de Plutarco. Sin embargo, el episodio en el que el ataúd que contiene los restos de Osiris es arrojado al mar por Seth y llega hasta Byblos, es mencionado únicamente por Plutarco. La versión de Plutarco del mito de Osiris ejerció una enorme influencia en el mundo occidental como fuente literaria, especialmente durante el Renacimiento. Como ejemplo, citaremos que la decoración de Pinturicchio en la ‘Sala dei Santi’ de los aposentos Borgia del Palacio Vaticano, está totalmente inspirada en la leyenda de Plutarco.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

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