Portada - Imagen de un manuscrito ilustrado que representa el sitio de una ciudadela por parte de los Bizantinos. Una antigua táctica de guerra biológica consistía en lanzar cadáveres infectados por encima de las murallas de las ciudades. Public Domain.

Los devastadores y diabólicos orígenes de la guerra biológica

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La historia nos ha pintado un cuadro desolador de los devastadores efectos que las enfermedades, la contaminación o el veneno pueden provocar sobre el ser humano. Pero gracias a aquellas difíciles lecciones se ganaron experiencia y conocimientos y la humanidad, con suma eficacia, supo sacar partido de estos nuevos conocimientos para así crear armas biológicas, que empezó a emplear contra sus enemigos ya en la prehistoria.

El empleo deliberado de agentes biológicos contra el enemigo ha sido puesto en práctica una y otra vez a lo largo de la historia, con efectos letales.

Los antiguos actos de guerra biológica generalmente se clasifican en tres categorías: contaminación deliberada de fuentes de agua y de abastecimiento de alimentos con venenos o agentes contagiosos; uso de toxinas y microbios procedentes de plantas o animales en un arma; y la infección intencionada de bienes y personas para causar enfermedades.

Las tribus aborígenes llevan impregnando desde hace milenios las puntas de sus flechas y lanzas con toxinas vegetales o procedentes de animales como ranas o serpientes. Durante la Prehistoria estas toxinas eran utilizadas sobre las armas con las que se cazaba para acelerar la muerte de presas y enemigos. Como las ventajas del uso de venenos resultaban obvias, rápidamente se comenzaron a construir instrumentos y armas diseñados, expresamente, para ser empleados junto con venenos. De hecho, la palabra "toxina" deriva del antiguo término griego utilizado para referirse a las flechas envenenadas.  

La rana dardo de patas negras, tal y como indica su propio nombre, es una de las especies que segrega sustancias que son utilizadas en la preparación de venenos para dardos. Luis Miguel Bugallo Sánchez, (CC By-SA 3.0)

La rana dardo de patas negras, tal y como indica su propio nombre, es una de las especies que segrega sustancias que son utilizadas en la preparación de venenos para dardos. Luis Miguel Bugallo Sánchez, (CC By-SA 3.0)

Las formas mediante las cuales tribus, naciones, y civilizaciones han planeado el uso de agentes biológicos contra sus enemigos han sido, a lo largo de la historia, más que numerosas. Entre ellas se incluyen desde los consejos aportados por un antiguo tratado hindú para envenenar los alimentos del  enemigo, hasta documentos chinos, del siglo II a. C., en los que se aboga por el empleo "de una niebla que caza las almas" quemando ciertos vegetales tóxicos o, por ejemplo, la táctica de la antigua Grecia que animaba a envenenar los vitales acueductos utilizando la dañina flor de eléboro.

Instrumentos de infección, terror y enfermedades

En la antigüedad, aunque no se comprendía del todo bien la manera en que se extendían las epidemias, sí que se llegó a la conclusión de que la putrefacción de los cadáveres de humanos y animales era fuente de enfermedades. Así los arqueros escitas bañaban sus flechas en los fluidos putrefactos de los cuerpos y en sangre corrompida por excrementos ya en el año 400 a. C. Más tarde los arqueros ingleses clavarían las puntas de sus flechas en el lodo, no solo para poder sacarlas y dispararlas rápidamente, sino también para que sus puntas estuvieran sucias, aumentando así la posibilidad de provocar una infección a su desafortunado objetivo.

Ya en el año 300 a. C., se decía que guerreros romanos, griegos y persas contaminaban los pozos de agua con excrementos y cadáveres de animales.

En el siglo XIV la Peste Negra arrasó Europa, Oriente Próximo y el norte de África, provocando el desastre por enfermedad más ampliamente extendido de la historia y acabando con entre 75 y 200 millones de personas. Resulta estremecedor constatar que parte de esta terrible pandemia estuvo provocada por la infección deliberada de poblaciones enteras durante las guerras.

Los cadáveres eran arrojados por encima de las murallas de las ciudades sitiadas con la intención de aterrorizar al enemigo y provocar un insoportable hedor en la población (se creía que el olor en sí mismo era susceptible de contagiar la enfermedad), además de la propia infección y la putrefacción.

Ciudadanos de Tournai, Bélgica, enterrando a víctimas de la Peste Negra. Public Domain

Ciudadanos de Tournai, Bélgica, enterrando a víctimas de la Peste Negra. Public Domain

Basándonos en un escrito del siglo XIV firmado por el genovés Gabriele de Mussi, se dice que en 1343 estalló la guerra entre genoveses y mongoles por el control de las rutas comerciales que recorrían las caravanas entre el Mar Negro y Oriente. Los mongoles atacaron Caffa, una colonia genovesa en Crimea, y la sitiaron, pero el ejército mongol también tuvo que vérselas con la Peste Negra, que había hecho estragos en sus filas. Al final, los mongoles, conscientes de que no podrían sostener el ataque durante  muchos años, decidieron como último recurso lanzar "montañas" de cadáveres de enfermos de Peste por encima de las murallas con la intención de infectar toda la ciudad con su hedor. Dicho y hecho: la Peste devoró a la población encerrada tras las murallas. Esta táctica repugnante se ha repetido en muchas ocasiones desde entonces, hasta en el año 1.710, en el que los rusos tenían sitiadas a las fuerzas suecas en Estonia y según se cuenta catapultaron cadáveres de víctimas de la Peste sobre la ciudad de Reval.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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