Portada - Cráneo de mujer joven trepanado con sílex, Neolítico (3500 a. C.); la cicatrización de los huesos indica que la paciente sobrevivió a la operación. (Rama/CC BY-SA 2.0)

Antiguas trepanaciones craneales: una cirugía milenaria

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El temor sufrido por un paciente que va a ser sometido a una cirugía cerebral, incluso hoy en los albores del siglo XXI, no es causado sin fundamento. La cavidad craneal es uno de los lugares más delicados de la anatomía humana, y el cerebro un tesoro que los cirujanos manejan con sumo respeto. El mínimo error de praxis sobre la denominada “materia gris” puede traer consecuencias drásticas para el intervenido. Pero lo que a día de hoy pareciera ser la práctica médica más osada es, sorprendentemente, de la que se tiene el registro más antiguo en la historia: cráneos trepanados han sido hallados en distintos puntos del planeta, incluyendo entre las ruinas de culturas americanas precolombinas, comenzando por un ejemplar peruano descubierto en 1863.

Otros ejemplos datan del Neolítico (moderna Edad de Piedra), como el cráneo con doble trepanación hallado en Alsacia (Francia) de 5.000 años de antigüedad, el cual evidencia que el individuo en cuestión vivió muchos años tras la operación dado el nivel de cicatrización del hueso craneal. Remontándonos aún más en la historia, se han encontrado evidencias de estas prácticas en el Mesolítico (Edad de Piedra Media) etapa comprendida entre hace 5.000 y hace 10.000 años. La cabeza trepanada más antigua hallada hasta el momento fue encontrada en Ucrania en 1966 y data de entre hace 8.020 y 7.620 años. En aquellos tiempos el hombre acababa de abandonar las cavernas.

Cráneo perteneciente a la cultura Nazca, de hace alrededor de 2.000 años, que muestra una trepanación frontal, presumiblemente para tratar una inflamación. (Flickr/CC BY-SA 2.0)

Cráneo perteneciente a la cultura Nazca, de hace alrededor de 2.000 años, que muestra una trepanación frontal, presumiblemente para tratar una inflamación. (Flickr/ CC BY-SA 2.0 )

La finalidad con que se llevaban a cabo estas complicadas intervenciones era de carácter médico, aunque algunos antropólogos también lo atribuyen a rituales místicos, dado la cantidad de cráneos trepanados hallados en algunos lugares. Así, en Baumes-Chaudes, Francia, de los 350 cráneos inspeccionados, un total de 60 evidenciaban trepanación. Esta curiosa proporción (17% de los cráneos operados) da a entender que probablemente este “privilegio” correspondía a alguna casta particular de la población, tal y como sucedía con los faraones de Egipto a los que, en algún momento de su vida, trepanaban su cráneo para que el alma pudiera salir más fácilmente tras su muerte.

Las circunstancias bajo las que se llevaban a cabo este tipo de cirugías se presumen muy cruentas en opinión de los expertos. Hablando de las de carácter médico, si el paciente sufría jaquecas debido a un tumor, se supone que el médico golpeaba con un objeto distintas zonas de la cabeza, hasta que el individuo aullaba de dolor, lo que indicaba que el tumor había sido encontrado. Luego se procedía a la operación bajo el efecto de algunas primitivas drogas, que emulaban la anestesia. El especialista procedía entonces a cortar el cuero cabelludo y luego se daba a la tarea de romper el diploe (hueso craneal) con su rústico trépano, cuidando de no dañar el cerebro. Se desconoce el método utilizado para cortar y extraer el fragmento de hueso, ya que éste no es nada fácil de seccionar. Una vez terminada la operación (probablemente bajo condiciones terribles de asepsia) se procedía al cosido de los tejidos blandos, dado que no se poseían prótesis como en la actualidad, ni se volvía a insertar el fragmento roto.

Trepanación craneal precolombina procedente del yacimiento arqueológico de Monte Albán, México. Museo de Sitio de la Zona Arqueológica de Monte Albán. (Wolfgang Sauber/GNU Free)

Trepanación craneal precolombina procedente del yacimiento arqueológico de Monte Albán, México. Museo de Sitio de la Zona Arqueológica de Monte Albán. (Wolfgang Sauber/ GNU Free )

Un dato interesante de nombrar en las prácticas egipcias era la intervención de un curioso personaje llamado “el hemostático”. Al igual que los tratamientos médicos actuales utilizados para detener la hemorragia, el hemostático era un hombre al que se atribuía el poder de detener la hemorragia del paciente con su sola presencia en la sala de operaciones. Hasta el momento no se ha podido comprobar la veracidad de las funciones del hemostático, ni cómo se llevaban a cabo éstas, de ser auténticos los relatos en los que se le menciona.

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