Portada - sección de Tzolkin del Códice de Dresde correspondiente al día 1 Manik’. (Lacambalam /CC BY-SA 4.0)

Calendarios sagrados y festividades de Año Nuevo: los ciclos del tiempo y las edades del mundo

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La celebración global de un nuevo año simboliza todo lo que hemos vivido a lo largo del año anterior, así como nuestros sueños y esperanzas para el año que llega. Estas observaciones se remontan a hace más de 4.000 años, y a menudo acompañaban a los solsticios y equinoccios que marcan los ciclos de las estaciones en la naturaleza. En la antigua Mesopotamia, la celebración del año nuevo hace más de 4.000 años podría haber tenido lugar en el día del equinoccio de primavera, a mediados de marzo, una fecha asimismo reverenciada a lo largo de la Edad Media. Los egipcios empezaban su año nuevo con el equinoccio de otoño, y los griegos en el solsticio de invierno. Los antiguos romanos dedicaban el día de año nuevo al dios de los comienzos (y también de las puertas y entradas), Jano, de quien recibe su nombre el mes de enero ( Januarius en latín). El Año Nuevo Chino coincide con el primer día del calendario lunar, que habitualmente cae entre el 20 de enero y el 20 de febrero. No importaba qué fecha se escogiera, la cuestión era (y sigue siendo en la actualidad) la importancia de los ciclos temporales y los finales y principios que simbolizan.

Las Edades del Mundo de los pueblos mesoamericanos

Máscara maya. Friso de estuco descubierto en Placeres, Campeche. Período Clásico Temprano (c. 250 d. C. – 600 d. C.) (CC BY-SA 3.0)

Máscara maya. Friso de estuco descubierto en Placeres, Campeche. Período Clásico Temprano (c. 250 d. C. – 600 d. C.) ( CC BY-SA 3.0 )

Para las culturas mesoamericanas precolombinas, los ciclos del tiempo estaban marcados y eran medidos gracias a los diversos calendarios que utilizaban. Uno de ellos, el Calendario Sagrado, también conocido como tzolkin o “conteo de los días”, era un calendario de 260 días empleado por los mayas hasta la adopción del calendario gregoriano en el año 1582. El tzolkin medía el paso del tiempo por medio del uso de una cuenta de 13 días y un ciclo de 20 días que transcurre paralelamente con un signo diferente adscrito a cada día, ciclo conocido por el nombre de “uinal”. La cuenta de trece días y el uinal implican la asignación de un número único (kon) para cada día junto con su signo correspondiente. El número total de combinaciones posibles de signos y números es de 260, coincidiendo el mismo número y signo de nuevo al cabo de 260 días.  

La “Cuenta larga” de los mayas consistía en trece baktunes, períodos de 400 tunes (siendo cada tun un período de 360 días). Un baktún es por tanto 400 x 360 = 144,000 días (394,3 años solares). Un período de 13 baktunes, que totaliza 5.125,36 años, se denomina Edad del Mundo. Cinco Edades del Mundo equivalen a un ciclo precesional de aproximadamente 25.627 años. En la cumbre de su auge cultural, durante el Período Clásico (250 d. C. – 900 d. C.), los mayas alcanzaron un conocimiento de la astronomía y el cosmos realmente asombroso, en el que estaba incluida la precesión de los equinoccios, que muchos historiadores y arqueólogos sugieren que fue “descubierta” por el astrónomo griego Hiparco hacia el 120 a. C., siendo reelaborado y ampliado su estudio más tarde bajo la perspectiva de la física de Newton en el año 1687.

Cara este de la estela C de Quiriguá con la fecha mítica de la creación definida por 13 baktún, 0 katún, 0 tun, 0 uinal, 0 kin, 4 Ahau, 8 Cumku, correspondiente al 11 de agosto del 3114 a. C. en el calendario gregoriano proléptico. (Public Domain)

Cara este de la estela C de Quiriguá con la fecha mítica de la creación definida por 13 baktún, 0 katún, 0 tun, 0 uinal, 0 kin, 4 Ahau, 8 Cumku, correspondiente al 11 de agosto del 3114 a. C. en el calendario gregoriano proléptico. ( Public Domain )

La precesión consiste en una lenta deriva en dirección oeste de los equinoccios a lo largo del plano de la eclíptica, como consecuencia de la precesión del eje de rotación de la tierra, y que provoca que los equinoccios se produzcan algo más temprano en cada año sideral. La precesión de los equinoccios tiene lugar a un ritmo de desplazamiento angular de 50,27 segundos de arco por año, requiriendo una precesión completa 25.800 años. Esta precesión está causada por la gravedad del Sol y de la Luna al actuar sobre la protuberancia ecuatorial, creando una oscilación en la orientación del eje terrestre a lo largo de ciclos de aproximadamente 25.627 años. Este ciclo se denomina Gran Año o Año Platónico.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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