Portada-Midas ante Baco, cuadro del clasicista francés Poussin (1594-1665), que representa el momento final del mito en el que Midas agradece a Dioniso que le haya liberado del don/maldición otorgado previamente. Palacio de Nymphenburg. Munich, Alemania. (Dominio Público)

Todo lo que Tocaba se Convertía en Oro: Mito y Realidad del Rey Midas

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Grandes y pequeños conocemos la historia del rey Midas. Puede que no recordemos su nombre, pero es rara la persona que no ha oído hablar jamás de aquel rey legendario que convertía en oro todo lo que tocaba. Pero, ¿cuánto de mito y cuánto de realidad hay en torno a este personaje de cuento? ¿Existió realmente un rey Midas? En ese caso, ¿qué sabemos de él?

Midas, el mito

El rey Midas es protagonista de uno de los mitos más conocidos de la antigüedad. Evocado por infinidad de escritores y artistas, fue sin embargo el poeta romano Ovidio quien dio forma definitiva a su relato en la obra “ Las Metamorfosis ”. En ella Ovidio narra la historia de Midas, rey de Frigia, hijo de Gordio y Cibeles.

Según el mito, tras la muerte de Orfeo, Dioniso abandonó Tracia. Su viejo guardián Sileno, bebido como siempre -«ebrio de vino y años» concreta Ovidio- se perdió por el camino y fue recogido por unos agricultores frigios, que le llevaron ante Midas. El rey, que ya había sido iniciado en el culto que se le rendía a Dioniso, reconoció de inmediato al anciano y organizó un banquete con diez platos en su honor.

Después le llevó hasta el dios de nuevo y éste, encantado de tener de nuevo a su viejo maestro a su lado, quiso agradecer el gesto de Midas y le concedió un deseo. Midas pidió que todo lo que tocara se convirtiese en oro. El deseo se cumplió y, aunque al principio estaba en­cantado con la novedad, muy pronto se vio rodeado de tanto lujo y brillo que hasta lo que intentaba comer se endurecía al convertirse en metal. Incluso el vino, un don de Dioniso, se convertía en oro líquido al tocar sus labios.

Estatua de Ovidio en Constanza, obra de Ettore Ferrari. En sus “Metamorfosis”, Ovidio narra la historia del rey Midas (Public Domain)

Estatua de Ovidio en Constanza, obra de Ettore Ferrari. En sus “Metamorfosis”, Ovidio narra la historia del rey Midas ( Public Domain )

Al darse cuenta de que estaba con­denado a morir de hambre y sed, Midas rogó al dios que le liberase de sus «manos de oro». Dioniso le ordenó lavarse las manos en el río Pactolo –ubicado en la actual Turquía- donde, desde entonces, siempre se ha encontrado oro.

Midas ya no necesitaba riquezas ilimitadas y a menudo pasaba los días al aire libre, convirtiéndose en un devoto seguidor de Pan, dios de la naturaleza que había conseguido tal virtuosismo con la flauta que se atrevió a retar nada menos que a Apolo, a fin de demostrarle que él era el mejor músico de los dos. Tmolo, dios del monte del mismo nombre, sería el juez de la competición.

Midas estuvo presente en el concurso y se mostró incondicionalmente entusiasmado ante la actuación de Pan. Pero a continuación Apolo interpretó una pieza magistral que convenció a Tmolo de que debía declararle ganador. Todos estuvieron de acuerdo con la decisión menos Midas, que incluso llegó a protestar. Apolo se puso tan furioso ante tanta estupidez y desconocimiento sobre su talento musical, que convirtió las orejas del rey en las de un burro.

Midas, avergonzado, decidió desde entonces cubrirse la cabeza con el tocado tradicional frigio . Sólo su bar­bero conocía su deformidad y estaba obligado a guardar el secreto, pero el peso de la promesa era tal que no pudo resistirlo e hizo un agujero en la tierra en el que susurró que Midas tenía orejas de burro. Después de quitarse ese peso de encima, tapó el agujero y regresó a casa.

Estatua de Ovidio en Constanza, obra de Ettore Ferrari. En sus “Metamorfosis”, Ovidio narra la historia del rey Midas (Public Domain)

El rey Midas, luciendo las orejas de burro con que le castigó el dios Apolo tras preferir a Pan. Ilustración perteneciente a la obra “Epitre d'Othea” de la escritora medieval francesa Christine de Pizan. (1364-1430) ( Public Domain )

En el punto en el que había susurrado brotaron unos juncos que proclamaban sus palabras cada vez que soplaba el viento y así todo el mundo pudo saber que el rey tenía orejas de burro.

La historia del rey Midas constituye uno de los mitos clásicos por excelencia enseñándonos la inevitable tragedia que sufriremos al no valorar lo realmente importante de la vida. Una vez más, a través de las historias míticas se nos alecciona e invita a reflexionar y a darnos cuentas de las consecuencias de ser esclavos de nuestros propios deseos internos.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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