Portada - Algunas de las construcciones del antiguo asentamiento ario de Arkaim. (Rafikova m/CC BY-SA 4.0)

El antiguo asentamiento ario de Arkaim: una ciudad-esvástica de hace 4.800 años en el corazón de Rusia

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Al estudiar los restos arquitectónicos de culturas milenarias surgen muchos enigmas sin resolver, y Arkaim, en los montes Urales, se perfila como uno de estos misterios. Este descubrimiento, que ha logrado dar un giro a la historia, desveló la existencia de una cultura aria de 4.800 años de antigüedad asentada en los Urales rusos.

Un pueblo que se caracterizó por prácticas espirituales, conocimientos del universo y una tecnología que los investigadores del yacimiento arqueológico aún no han logrado comprender: trabajaban el bronce, poseían una avanzada ingeniería contra incendios, vivían en un asentamiento que era, a la vez, residencia, templo y observatorio astronómico y poseían conocimientos de fenómenos sobrenaturales que nosotros desconocemos por completo y que impresionan a algunos arqueólogos, puesto que formaban parte integral de su cultura. Además, los habitantes de Arkaim contaban con sistemas hidráulicos, de ventilación, hornos metalúrgicos y minería cuya existencia se desconocía en aquellos tiempos, según estudios científicos oficiales anteriores.

El término ‘arios’, proviene de la palabra “arya” que significa “honorable, gentil, espiritual”, según el léxico sánscrito ‘amarakosha. Los arios ya eran conocidos en la India miles de años atrás, a través de los Vedas o libros del saber . En antiguos registros históricos también aparecen como los aryabhata o arios del norte. En el hinduismo, a determinados religiosos se los denominaba arya, que significaba gente de honor y respeto, por su noble comportamiento. Por su parte, en Irán, eran conocidos los aryas, e ‘Irán’ significa, literalmente, “Tierra de los arios”.

La inclusión de los arios en el mapa de Waldseemüller de 1507. (Public Domain)

La inclusión de los arios en el mapa de Waldseemüller de 1507. ( Public Domain )

Las costumbres de los arios venían definidas por sus rituales y su conocimiento del cosmos. Asimismo, dependiendo del origen de su lenguaje surgen dos grupos emparentados entre sí: un grupo derivado del sánscrito y otro grupo derivado de los antiguos avéstico y persa. Del primero derivan las etnias “protoindoeuropeas” y de los segundos las etnias “protoindoiranias” .

Los arios “protoindoeuropeos” de los Urales rusos, son descritos por el arqueólogo jefe de la expedición y del Museo Arkaim , Guennadi Zdanovich, como un pueblo tranquilo, gentil, formado por buenos ingenieros que observaban el sol y la luna, y que disponían de grandes conocimientos del cosmos. Los arios daban mucha importancia al culto y a la meditación, y en su simbología se encuentran la esvástica y el mandala, al igual que en el budismo y practicas hinduistas. Reiteradamente, Zdanovich ha señalado que los arios eran un pueblo tranquilo de costumbres muy místicas, y que en Arkaim vivían en una ciudad o comunidad que tenía integrada la zona residencial con el templo y el observatorio de los astros.

Esto ya ha sido demostrado por antropólogos y arqueólogos” , ha destacado el experto, quien asegura que el pueblo ario de Arkaim forma parte de la historia de Rusia y que los nacionalistas rusos deben entender que la esvástica aria ya era ampliamente conocida como parte de una simbología milenaria en la historia budista, e hinduista, por lo que los arios no tienen ninguna relación con grupos fascistas u otros partidos políticos relacionados, añadiendo que es absurdo que los medios de comunicación creen confusión al respecto.

Conjunto de sellos de la civilización del Valle del Indo en los que aparecen esvásticas. Museo Británico. (World Imaging/GNU Free)

Conjunto de sellos de la civilización del Valle del Indo en los que aparecen esvásticas. Museo Británico. (World Imaging/ GNU Free )

Desde que se descubrieron las ruinas de Arkaim, fue llamada “ciudad esvástica” o “ciudad mandala”, por su forma característica, aunque oficialmente se la denominase Arkaim, topónimo correspondiente a las montañas que la rodean.

“Un asombroso lugar con una complicada construcción que demuestra tanto su avanzada tecnología como su increíblemente exacto observatorio astronómico. Era una cultura sin escritura, un centro sagrado espiritual donde los conocimientos se cuidaban y transmitían a las siguientes generaciones, no hay textos escritos. Su lenguaje estaba orientado a lo cósmico y se organizaba en base al universo. Es asombrosa la exactitud del observatorio astronómico. Es algo serio que no podamos explicar algunos de sus conocimientos”, ha comentado sobre ella Konstantin Bistrushki, astro-arqueólogo y experto investigador.

Por su parte, al escritor Mijail Zadonov no le pasa desapercibido el hecho de que sus antiguos antepasados rusos de Arkaim no utilizasen la escritura:

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Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

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Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

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