Portada - Fresco de la tumba de Ramsés (XVIII dinastía) en el que se puede observar un numeroso grupo de plañideras. (Public Domain)

Peinados y pelucas en el antiguo Egipto

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Gracias a la gran cantidad de cuerpos momificados encontrados en las zonas arenosas del Valle del Nilo, hemos podido conocer la apariencia física de los antiguos egipcios.

Los antiguos egipcios eran muy cuidadosos con su aspecto físico y los peinados y pelucas les servían para ayudar a resaltar joyas y vestidos. Sin embargo, el estilo de cabello no determinaba para ellos el género masculino o femenino. Lo que sí hacía era determinar la edad o el grupo social al que pertenecían.

Entre los niños era frecuente que llevaran el cabello rasurado salvo un mechón que colgaba por encima de la oreja derecha, cayendo hacia el hombro. Este mechón podía estar trenzado en su totalidad, sólo en parte o bien ser una simple cola de caballo, con forma curva o recta. A los 10 años, con la circuncisión, se cortaba el mechón constituyendo un acto esencial de paso a la edad adulta. Las niñas también solían llevar el pelo corto. En todo caso, una vez pasada la pubertad, ellos y ellas podían elegir entre lucir el cabello rapado, largo o corto.

El joven faraón Ramsés II luciendo una trenza lateral. Museo del Louvre de París, Francia. (Guillaume Blanchard/CC BY-SA 1.0)

El joven faraón Ramsés II luciendo una trenza lateral. Museo del Louvre de París, Francia. (Guillaume Blanchard/ CC BY-SA 1.0 )

Por su parte, los ancianos usaban pelucas para disimular la calvicie o las canas y, entre las clases sociales más poderosas, era común el uso de pelucas y extensiones de pelo muy elaboradas, con la asistencia de peluqueros personales y diseñadores de pelucas.

"El color más común de cabello encontrado en las momias egipcias es marrón oscuro, casi negro, aunque es frecuente encontrar castaño claro y cabellos rubios. Por las liendres encontradas en sus antiguos peines, es evidente que sus cabellos estaban plagados de insectos del cuero cabelludo, y por esa razón hombres y mujeres acostumbraban a rapar sus cabezas. Pero a su vez usaban pelucas con elaborados estilos de peinado y extensiones de pelo”, asegura la egiptóloga británica Joann Fletcher , especialista en análisis capilar.

Los Esposos, IV o V dinastía. Museo del Louvre de París, Francia. (Guillaume Blanchard/GNU FREE)

Los Esposos, IV o V dinastía. Museo del Louvre de París, Francia. (Guillaume Blanchard/ GNU FREE )

Al comenzar el período dinástico (c. 3000 a. C.), se empezó a preferir usar el pelo muy corto, lo que favorecía la higiene capilar. Entonces, para poder protegerse del sol, comenzaron a ponerse pelucas. Las pelucas eran fabricadas por artesanos especializados que trabajaban en talleres dedicados a esta labor. Como soporte empleaban cabezas de barro y se realizaban con fibras vegetales (las más humildes), pelo de camello, lana de oveja y cabello humano (las más caras), adornándose con flores, cuentas y joyas, según la categoría social de quien las portase.

Las pelucas de los hombres eran siempre cortas o de largo medio. Las mujeres del Imperio Antiguo usaban con frecuencia una peluca lisa, también de largo medio. Más tarde, durante el Imperio Medio se generalizó la peluca larga, con dos mechones a cada lado y uno cayendo sobre la espalda. En el Imperio Nuevo , por el contrario, las pelucas fueron variopintas y mucho más sofisticadas. En las ceremonias y eventos importantes la peluca era esencial, aunque debajo de ellas el cabello iba cuidado y trenzado como evidencian varias momias recuperadas.

Princesa de la familia de Akenatón. Posiblemente, una de sus hijas. Museo del Louvre de París, Francia. ( Guillaume Blanchard/CC BY-SA 1.0)

Princesa de la familia de Akenatón. Posiblemente, una de sus hijas. Museo del Louvre de París, Francia. ( Guillaume Blanchard/ CC BY-SA 1.0 )

Sólo en el caso de la familia de Amarna tenemos la seguridad absoluta de que llevaban el cráneo rasurado: existe gran cantidad de representaciones en las que aparecen luciendo sus alargadas cabezas afeitadas. Pero en la vida real, las clases trabajadoras se conformaban con ir al barbero/peluquero de vez en cuando para que les rasurase la cabeza. Para ello, hacían cola al aire libre, esperando su turno. En cambio, los sacerdotes sí que debían afeitarse la cabeza por completo, así como depilarse todo el vello corporal como gesto de purificación y para poder acceder a los templos.

Por regla general, el hombre egipcio –noble o plebeyo– prefería llevar el pelo corto, pero manteniendo distintos estilos dependiendo de su posición social. Una moda muy común entre los altos dignatarios era el peinado con pequeños rizos que cubrían las orejas, formando una curva desde las sienes hasta la nuca. Con excepción del período del Imperio Antiguo, los hombres se afeitaban todo el pelo de la cara.

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