Portada - Ilustración de la historia de San Guinefort. (Adam Davis)

Un santo y mártir de cuatro patas: la historia del valiente perro de San Roque

(Leer articulo en una sola página)

San Guinefort quizás sea uno de los santos más sorprendentes del cristianismo. Este santo único del siglo XIII ni siquiera era un ser humano, sino un galgo. Tras haber protegido valientemente a un bebé en un episodio que acabó con la muerte del animal, y por los rumores de milagros acaecidos en su lugar de enterramiento, Guinefort fue declarado ‘santo para la protección de los niños.’

El perro de San Roque

Según crónicas de la época, la historia de San Guinefort empieza con la de San Roque, santo patrón de los perros. A lo largo de su vida, San Roque cuidó de enfermos. Su interacción con ellos, sin embargo, tuvo finalmente como resultado que el santo acabara siendo víctima a su vez de la peste. Fue entonces expulsado y confinado en un bosque, donde se le abandonó para que muriera. Fue entonces cuando el perro de San Roque, al parecer de nombre Guinefort, llevó comida al santo hasta que éste se curó. Tras la muerte de San Roque, su perro fue adoptado por una familia de la nobleza.

Aunque parece ser un vínculo lógico, el inconveniente de asociar a San Roque con San Guinefort es que el relato del perro-santo tuvo su origen en el siglo XIII, mientras que San Roque vivió en el siglo XIV, lo que hace bastante improbable que ambos personajes se conocieran.

San Roque. (Public Domain)

San Roque. ( Public Domain )

La historia de Guinefort

La historia de Guinefort la encontramos en una obra conocida como De Supersticione , escrita por Esteban de Borbón, historiador e inquisidor medieval que vivió en el siglo XIII. De Borbón da testimonio de que se topó con la historia de San Guinefort cuando se encontraba en Lyon, Francia, donde estaba “predicando allí contra la brujería y escuchando confesiones”. En este tiempo oyó a muchas mujeres confesar que llevaban a sus hijos a San Guinefort, de modo que decidió investigar más profundamente esta devoción.

Place Carnot, Lyon (Public Domain)

Place Carnot, Lyon ( Public Domain )

De Borbón descubrió que San Guinefort fue un galgo que había pertenecido a cierto señor feudal propietario de un castillo. Este castillo se encontraba en las tierras que pertenecían al señor de Villars-en-Dombe, cerca de un lugar llamado Villeneuve. El señor del castillo tenía una esposa y un hijo de muy corta edad. Cierto día, el señor, su esposa y la niñera del bebé se encontraban fuera del hogar familiar, habiendo dejado al bebé en su cuna. Durante el tiempo que pasaron fuera, una serpiente –símbolo tradicional del mal en aquella época– entró en la casa y empezó a acercarse lentamente al niño. Guinefort, que había quedado al cuidado del bebé, vio la serpiente y la atacó. Tras la lucha subsiguiente, el galgo consiguió matar a la serpiente y arrojar el cuerpo sin vida del reptil lejos de la cuna. La sangre de la serpiente, no obstante, había manchado la cuna, además de la cabeza y la boca del perro.

Cuando volvió la niñera encontró sangre por todas partes. Pensando que Guinefort había dado muerte y devorado al niño, lanzó un fuerte grito que alertó a la madre del pequeño. Cuando ésta acudió y vio la escena con sus propios ojos también chilló, lo que atrajo a su marido a la habitación. El señor desenvainó entonces su espada y dio muerte al perro, decapitándolo. Cuando los tres se acercaron a la cuna observaron que el niño no estaba herido y parecía dormir plácidamente. También vieron el cadáver de la serpiente a la que había dado muerte Guinefort. Avergonzados por lo que le habían hecho a su fiel perro, arrojaron el cuerpo del pobre animal a un pozo situado ante las puertas del castillo, colocaron un gran montón de piedras sobre su cadáver y plantaron algunos árboles cerca del pozo para honrar su memoria.

La serpiente yace hecha pedazos junto a la cuna del niño mientras el padre del pequeño decapita a Guinefort. (Public Domain)

La serpiente yace hecha pedazos junto a la cuna del niño mientras el padre del pequeño decapita a Guinefort. ( Public Domain )

Venerado como mártir

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

Next article