Portada - Detalle del retrato de María Estuardo, reina de Escocia, en la época de su matrimonio con el heredero francés Francisco de Valois, futuro Francisco II de Francia, hijo de Enrique II de Francia y Catalina de Médici. Realizado en 1558 por François Clouet (1515-1572), forma parte de la Colección Real Británica. (Public Domain)

María I de Escocia: los primeros años de una joven reina

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María I de Escocia, conocida también como María Estuardo y María, reina de los escoceses, nació en el palacio de Linlithgow el 8 de diciembre del año 1542. María fue la menor de los tres hijos del rey Jacobo V de Escocia y de María de Guisa, y la única superviviente de los tres. Tan sólo seis días después de su nacimiento moría su padre a la temprana edad de treinta años, probablemente de cólera. El agonizante monarca, ansioso del nacimiento de un heredero varón que estabilizara la sucesión al trono escocés, al conocer el nacimiento de su hija exclamó: “¡El diablo me lleve! ¡Comenzó con una mujer, terminará con una mujer!”, en clara alusión a que la dinastía Estuardo había obtenido el trono escocés gracias a Marjorie (hija de Roberto I Bruce) y pensando que el nacimiento de María marcaría el final del reinado de los Estuardo sobre Escocia.

La pequeña María, de apenas seis días de edad, fue proclamada reina de Escocia, con James Hamilton, II conde de Arran como el siguiente en la línea sucesoria y regente del reino durante su minoría de edad. Una situación que se prolongó hasta 1554, cuando su madre se hizo con el poder, continuando como regente hasta su propia muerte.

Aspecto actual del palacio de Linlithgow, lugar de nacimiento de María I de Escocia. (Rob & Lisa Meehan/CC BY-SA 2.0)

Aspecto actual del palacio de Linlithgow, lugar de nacimiento de María I de Escocia. ( Rob & Lisa Meehan/ CC BY-SA 2.0 )

María fue coronada como reina de Escocia en la capilla real del castillo de Stirling el 9 de septiembre de 1543. Fue llevada por Lord Livingston en solemne procesión hasta la capilla real, depositando a María delante del altar, en el trono. El  cardenal David Beaton  le hizo el Juramento de la Coronación, siendo Lord Livingston el que contestó por ella. Inmediatamente después, el cardenal desató los pesados ropajes de la pequeña, comenzó a ungirla con el óleo santo y la niña empezó a gritar. Mateo Estuardo, IV conde de Lennox le colocó el cetro real en sus pequeñas manos y la pequeña lo agarró fuertemente. El cardenal realizó la ceremonia de ceñir la espada tres veces sobre su cuerpecito mientras el conde de Arran sostenía la corona que el cardenal Beaton colocó sobre la cabeza de la niña. Entonces, Lord Livingston sostuvo a María de frente para que todos los presentes juraran lealtad a la nueva reina de Escocia.

Tan sólo seis meses después de su nacimiento, por medio del Tratado de Greenwich firmado en 1543, prometieron a María en matrimonio con Eduardo, hijo del rey Enrique VIII de Inglaterra, decidiéndose que la boda se llevaría a cabo en 1552 y que sus herederos ocuparían los tronos de Escocia y de Inglaterra. Pero aquel prematuro compromiso no sentó bien a los escoceses, ya que Enrique VIII intentó cambiar el acuerdo establecido para tener bajo su custodia a María muchos años antes de que se celebrara la boda. Asimismo, deseaba que Escocia rompiera su alianza tradicional con Francia. De este modo, temiendo una sublevación popular, el parlamento escocés rompió el tratado con Inglaterra sólo dos meses después de haberse firmado, y María de Guisa y su hija se refugiaron en el castillo de Stirling. El rey inglés inició entonces una serie de incursiones militares en territorio escocés que duraron hasta junio de 1551.

El rey inglés Enrique VIII quiso casar a María con su hijo Eduardo. (Public Domain)

El rey inglés Enrique VIII quiso casar a María con su hijo Eduardo. ( Public Domain )

Huida a Francia

Los franceses, fieles a la  Auld Alliance (“Antigua Alianza”) entre Francia y Escocia, vinieron en ayuda de los escoceses, y María de Guisa, temerosa por la seguridad de su hija, la envió temporalmente al  priorato de Inchmahome , dando cuenta de ello al embajador francés. El nuevo rey francés,  Enrique II , propuso unir Francia y Escocia casando a la pequeña con su hijo y heredero Francisco, y el 7 de julio de 1548 fue firmado el tratado nupcial: María sería enviada a Francia, donde el rey se había ofrecido a protegerla y educarla. El 7 de agosto de 1548, la flota francesa volvía de regreso a Francia llevando a la pequeña reina de Escocia —de 5 años de edad— consigo. María de Guisa y su hija no volverían a verse jamás.

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