Portada - ‘Le Pape Formose et Étienne VII’, (“El papa Formoso y Esteban VII”), óleo de Jean-Paul Laurens, 1870. (Public Domain)

El Sínodo del Terror: el macabro juicio al cadáver del papa Formoso

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Los siglos IX y X fueron años turbulentos para el papado de Roma. Atrapado en las maquinaciones políticas de Europa, el Vaticano fue testigo de una rápida sucesión de papas. La situación alcanzó el colmo del absurdo con el juicio eclesiástico póstumo al papa Formoso en enero del año 897, un acontecimiento conocido habitualmente como Sínodo del Terror o Sínodo del Cadáver. Nueve meses tras la muerte de Formoso, su cadáver fue exhumado y sentado en un trono para que pudiera enfrentarse a las acusaciones lanzadas contra él por el papa Esteban VI. Ataviado con todas sus galas y vestiduras papales, el cadáver de Formoso fue acusado de perjurio, de ansiar el papado siendo seglar y de violar los cánones eclesiásticos mientras fue papa. Defendido por un simple diácono e incapaz de defenderse a sí mismo por razones obvias, el cadáver del papa fue hallado culpable de todos los cargos.

Formoso nació en torno al 816 d. C. en el estado papal de Ostia. Debido a los escasos registros y crónicas de aquellos días, poco sabemos de su vida hasta que se convirtió en cardenal en el año 864. En el transcurso de la década siguiente ejerció de misionero en Bulgaria y Francia. En el año 872 fue tenido en cuenta como posible candidato al papado, pero finalmente no obtuvo el cargo. Los búlgaros le pidieron entonces que aceptara ser Arzobispo de Bulgaria, pero el papa Nicolás I le denegó este puesto. Cansado de las intrigas vaticanas, Formoso decidió abandonar Roma definitivamente. Pero antes de marcharse, convenció al papa Juan VIII de que coronase al rey de los francos Carlos el Calvo como Sacro Emperador Romano. (Carlos II, como fue conocido, reinó dos años y fue el responsable del envío de una desafortunada expedición contra los sarracenos).

Carlos el Calvo, Sacro Emperador Romano (Public Domain)

Carlos el Calvo, Sacro Emperador Romano ( Public Domain )

Temeroso de un rival en potencia para ocupar el trono papal, Juan VIII acusó a Formoso de corromper a los búlgaros y socavar la autoridad de la Santa Sede, ya que los búlgaros no querían a ningún otro obispo que no fuera Formoso. En el año 876, Formoso fue excomulgado por la Iglesia. Sin embargo, cuando Juan VIII fue asesinado en el año 882 (en primer lugar su asesino le envenenó para a continuación, impaciente por la lentitud del veneno a la hora de hacer efecto, golpear su cabeza con un martillo hasta matarlo), Formoso fue perdonado de todos sus supuestos delitos. A continuación fueron papas Marino I, Adriano III y Esteban V. En el 891 Formoso fue elegido Papa, un cargo que mantuvo hasta su muerte en el año 896 a causa de un derrame (oficialmente ‘afectado por una parálisis’, lo que también podría ser indicio de un posible envenenamiento). Siendo papa, Formoso se granjeó numerosos enemigos en las esferas más altas del poder en Constantinopla, el Sacro Imperio Romano, Italia y dentro de la propia Iglesia. También estuvo persistentemente hostigado por las incesantes incursiones sarracenas.

La lista de los papas enterrados en la Basílica de San Pedro incluye el nombre del papa Formoso, juzgado tras su muerte y hallado culpable. (CC by SA 3.0)

La lista de los papas enterrados en la Basílica de San Pedro incluye el nombre del papa Formoso, juzgado tras su muerte y hallado culpable. ( CC by SA 3.0 )

Pero a pesar de todo esto, el pueblo amaba a Formoso. Cuando murió se produjeron disturbios en las calles de Roma. Para atajar la posible revuelta, la Iglesia nombró rápidamente papa a Bonifacio VI. Bonifacio VI fue papa durante dos semanas antes de morir (de gota o envenenado) y su reinado fue declarado ‘nulo y sin efecto’. Le sucedió Esteban VI.

Los cargos por los que se acusó a Formoso durante el Sínodo del Cadáver recuerdan a los que presentó contra él el papa Juan VIII, aunque realmente estaban basados en las intrigas políticas de un continente dividido. La razón por la que se sucedieron tantos papas (y por la cual tantos de ellos fueron asesinados) fue que los diferentes reinos y feudos seglares apoyaban a sus candidatos al papado a fin de beneficiarse de ello recogiendo posteriormente los frutos del favor papal. Durante su pontificado, Formoso había apoyado a Arnulfo de Carintia como aspirante a la corona del Sacro Imperio Romano. El papa Esteban VI por su parte apoyó al rival de Arnulfo, Lamberto de Spoleto (los Spoleto eran una de las familias más poderosas de la Roma de la época). Formoso estaba decidido a reclutar un ejército para atacar a la casa de Spoleto cuando murió en el año 896. Arnulfo también murió ese mismo año, en el que Lamberto (que tenía 16 años por aquel entonces y muy probablemente era poco más que un peón a expensas de unos padres excesivamente ambiciosos) llegó a Roma para recibir la corona imperial de Esteban VI, ordenado Papa recientemente.  

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