Portada - Fotografía de un individuo, supuestamente levitando. (Muu-karhu/Public Domain)

El misterio de la levitación: ¿Podían volar los antiguos creyentes? (Parte II)

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¿Por qué los humanos fantaseamos tan a menudo con elevarnos por los aires y cómo es posible que este delirio se nos antoje algo tan natural sin que jamás antes hayamos pasado por una experiencia similar en el mundo real? ¿Es que acaso tuvimos la capacidad de volar en algún momento de nuestra historia? ¿O quizás en lo más profundo de nuestra mente se hallan los recuerdos de un pasado en el que podíamos burlar las leyes de la gravedad con un adecuado entrenamiento de la mente?

Vuelos en Oriente

Estaba desnudo y tenía unas cadenas enroscadas a la cintura. Cuando vio a los curiosos que se acercaban, no dudó en internarse bosque adentro. Pudimos oír el ruido que hacían sus cadenas, que se fue desvaneciendo a medida que él se alejaba en la espesura.

El relato anterior pertenece a la exploradora y periodista francesa  Alexandra David-Neel , quien documentó sus años de vida en el Tíbet en una treintena de interesantes libros. Alexandra residió varios años en Lhasa, una ciudad habitualmente prohibida a los extranjeros. Allí se encontró con gente a la cual los tibetanos llamaban “ Lung gom pa ”, que quiere decir “ Los de pies ligeros ”. Según la periodista, los ‘Lung gom pa’ solían llevar cadenas u otros objetos de peso, ya que sus cuerpos eran tan ligeros que corrían el riesgo de flotar en el aire involuntariamente.

La famosa exploradora y periodista francesa Alexandra David-Neel escribió sobre los “Lung gom pa” tibetanos, que solían llevar objetos pesados por ser sus cuerpos tan ligeros que corrían el riesgo de flotar en el aire involuntariamente. (The Evil Spartan/Public Domain)

La famosa exploradora y periodista francesa Alexandra David-Neel escribió sobre los “Lung gom pa” tibetanos, que solían llevar objetos pesados por ser sus cuerpos tan ligeros que corrían el riesgo de flotar en el aire involuntariamente. (The Evil Spartan/ Public Domain )

En otra oportunidad, la cronista narra que un día, junto a su guía, vio un punto negro que se movía en la lejanía de la llanura tibetana. Al tomar sus binoculares pudo apreciar que aquel punto era un Lung gom pa que se acercaba corriendo a gran velocidad y con impresionantes zancadas.

“Pude ver su cara impasible, con los ojos abiertos como si mirasen fijamente algo elevado. Avanzaba a grandes saltos. Parecía que tenía la elasticidad de un balón y rebotaba cada vez que sus pies tocaban la tierra. Sus pasos tenían la regularidad de un péndulo”, escribiría más tarde en su libro “Magia y misterio del Tíbet”.

Los derviches, yoguis y monjes del Oriente son otro tipo de personas a quienes se atribuyen actos de levitación. Despojados de toda riqueza material, los derviches adoptan la postura de mendigos ascéticos de origen musulmán cuya característica más sobresaliente es su filosofía de desapego a lo mundano; los yoguis, grandes maestros de la filosofía hindú, también se deben al reino de lo espiritual y al abandono de los deseos.

Derviche. Una de las fotografías históricas realizadas en Irán por Antoin Sevruguin. Museo Nacional de Etnología, Leiden, Holanda (Antoin Sevruguin/Public Domain)

Derviche. Una de las fotografías históricas realizadas en Irán por Antoin Sevruguin. Museo Nacional de Etnología, Leiden, Holanda (Antoin Sevruguin/ Public Domain )

El prolífico escritor Louis Jacolliot (1837-1890) , quien ejerciera durante muchos años como juez en la India , escribió a su vez sobre un peculiar encuentro que mantuvo cierta vez con un yogui conocido como Covindasamy. Después de haber deslumbrado los sentidos de Jacolliot con toda clase de magias, el hombre santo salió para despedir al abogado regalándole una última visión de los poderes de la mística:

“Cruzó los brazos y se elevó del suelo como unos treinta centímetros. En el momento en que comenzó a elevarse miré el reloj. El tiempo total que estuvo sin tocar el suelo fue de ocho minutos”, escribió Jacolliot.

Por su parte, el investigador y escritor estadounidense  John Keel relató otra anécdota de la India en una oportunidad en que visitó la ciudad de Sikkim, situada en la cordillera del Himalaya:

Me detuve en un monasterio. Allí entablé amistad con un lama al que le pedí que me dijese si era cierto lo que se decía sobre sus poderes sobre la Naturaleza. Sin decir palabra se apoyó sobre un bastón que tenía y vi cómo sus pies comenzaban a separarse del suelo hasta que, sin soltar nunca el bastón, se puso sentado en el aire con las piernas cruzadas (…) Siguió hablándome durante un buen rato pero siempre sentado en el aire.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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