Portada - Antiguo mapa celeste en el que aparecen los hemisferios boreal y austral junto con las constelaciones y los signos del zodíaco. (Public Domain)

¿Qué hubieran predicho los astrólogos de la Edad Media para el año 2017?

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La astrología moderna tal y como la conocemos –bajo la forma de un horóscopo diario, mensual o anual– está basada en un sistema de coordenadas celestes conocido como “zodíaco”, una palabra griega que significa “círculo de la vida”. Y, aunque el nacimiento de la astrología ha sido datado en el III milenio a. C., se ha argumentado al respecto que esta disciplina surgió tan pronto como el ser humano empezó a realizar un intento consciente de medir, registrar y predecir los cambios estacionales.

Pero, a diferencia de la época actual, en la que muchos se burlan de ideas como los horóscopos y una serie de signos relacionados con las constelaciones, hasta el siglo XVII la astrología aún era considerada una tradición académica. Y a ella se debe una gran influencia en el desarrollo de la astronomía, ya que por aquel entonces sus conceptos eran utilizados en alquimia, matemáticas, meteorología y medicina. La astrología era ampliamente aceptada incluso en círculos políticos y culturales.  

Fue hacia el final del siglo XVII cuando los conceptos científicos que surgieron en la astronomía minaron las bases teóricas de la astrología, que sufrió en consecuencia una paulatina pérdida de prestigio.

Los antiguos ‘mathematici’

Los astrólogos medievales  –conocidos como mathematici– tejían sus historias en un intento de decir algo verdadero acerca del mundo y el ser humano. Y, al igual que muchos astrólogos modernos, hacían predicciones que esperaban que se cumplieran.

Uno de los más antiguos autores cristianos, Orígenes, cita la presencia y el deseo de conocimiento acerca del futuro al que apuntaban los mathematici. Orígenes, que tuvo una relación hasta cierto punto incómoda con la ortodoxia cristiana, habló del “insaciable deseo” del hombre por saber sobre su futuro.

El astrólogo y astrónomo medieval Ricardo de Wallingford aparece en esta ilustración del siglo XIV midiendo un ‘equatorium’ con un compás. (Public Domain)

El astrólogo y astrónomo medieval Ricardo de Wallingford aparece en esta ilustración del siglo XIV midiendo un ‘equatorium’ con un compás. (Public Domain)

Orígenes se lamentaba por la situación de los israelitas del Antiguo Testamento, a quienes estaban prohibidas las técnicas de adivinación “paganas”, entre las que se incluía la astrología, y argumentaba que era lógico que los israelitas, en su desesperación por saber más sobre su futuro, prestaran oídos a las palabras de los profetas. Aunque en opinión de Orígenes esto resultó provechoso, ya que los profetas predecirían la venida de Cristo.

Varios siglos después de la muerte de Orígenes, los obispos cristianos del Concilio de Braga del año 561 condenaron a estos mathematici y a sus predicciones por su aceptación implícita de que podía predecirse el futuro mirando a las estrellas: un hecho que planteaba interrogantes acerca del libre albedrío.

Alineaciones estelares

A lo largo de la historia, la astrología y las predicciones de los ‘mathematici’ fueron condenadas una y otra vez –y las frecuentes críticas a esta práctica únicamente tienen sentido en un contexto en el que la astrología gozaba de gran prestigio en la vida cotidiana en la época medieval. Después de todo, solo podemos reprobar aquello que se pone en práctica de algún modo.

Ilustración de un manuscrito medieval en la que se observa la relación entre las diferentes partes del cuerpo y los signos del zodíaco. (Public Domain)

Ilustración de un manuscrito medieval en la que se observa la relación entre las diferentes partes del cuerpo y los signos del zodíaco. (Public Domain )

Parte del problema estribaba en que las predicciones y horóscopos realizados por los astrólogos podían resultar peligrosos en caso de ser presentados por reyes y emperadores como manifiestos monárquicos que describirían el carácter de su reinado, violento o pacífico, corto o largo. Pero al igual que la belleza, el significado de una predicción a menudo se encuentra en el ojo de quien la contempla.

La astrología medieval mantenía una posición ambigua, atacada aunque popular, injuriada pero satisfaciendo un “deseo innato”. La astrología de la Edad Media contaba historias sobre el mundo y las gentes que lo habitaban, historias que a menudo apuntaban a sus auténticos deseos y motivaciones.

Tales deseos no eran por lo general tan evidentes o quizás sorprendentes como en el caso del obispo y astrólogo aficionado Pierre d’Ailly  hacia el año 1400. En aquella época, la iglesia afrontaba a una división que amenazaba con partir en dos la institución. El Gran Cisma de Occidente fue consecuencia del anhelo de un papa en Roma tras años de papado en Aviñón, Francia, y toda una serie de papas y antipapas que se sucedieron, provocando el caos en la Iglesia y en toda Europa.

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