Portada - Menhires de Avebury, Wiltshire, Inglaterra. (CC BY 2.0)

Algo más que piedras: la energía electromagnética canalizada por los monumentos megalíticos

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Círculo de piedras de Avebury. Fotografía: Freddy Silva

Círculo de piedras de Avebury. Fotografía: Freddy Silva

El efecto de los emplazamientos sagrados comportándose como dispositivos de concentración de energía electromagnética es posible gracias a la elección del tipo de piedra. Trasladadas a menudo a lo largo de enormes distancias, la piedra empleada en los monumentos megalíticos contiene cantidades notables de magnetita. Esta combinación hace que los templos actúen como enormes, aunque también débiles, imanes.

Tecnología espiritual

Este hecho ejerce una profunda influencia en el cuerpo humano, concretamente en el hierro disuelto que fluye a través de los vasos sanguíneos, por no mencionar los millones de partículas de magnetita que flotan en el interior del cráneo y la glándula pineal, que es en sí misma altamente sensible a los campos geomagnéticos, y cuya estimulación activa la producción de compuestos químicos como la pinolina y la serotonina, lo cual a su vez permite que se sintetice la sustancia alucinógena DMT. En un entorno en el que la intensidad del campo geomagnético disminuye, es sabido que los individuos experimentan estados mediúmnicos y chamánicos.

Una investigación exhaustiva llevada a cabo en la región francesa de Carnac, en la que se concentran unos 80.000 megalitos, revela una tecnología espiritual similar en sus monumentos. En un principio, el investigador principal, el ingeniero de electricidad Pierre Méreaux, era escéptico acerca de la posibilidad de que los megalitos poseyeran ‘poderes especiales’.

El estudio de Carnac realizado por Méreaux demuestra cómo los dólmenes amplifican y desprenden energía telúrica a lo largo del día, dando las lecturas más altas al amanecer. El voltaje y las variaciones magnéticas están relacionados e interactúan de acuerdo con un fenómeno conocido como inducción electromagnética . Según Méreaux: “El dolmen se comporta como una bobina o solenoide, en el cual las corrientes son inducidas y provocadas por las variaciones, más débiles o más fuertes, del campo magnético que le rodea. Pero la intensidad de estos fenómenos es nula a no ser que el dolmen esté construido con rocas cristalinas ricas en cuarzo, como el granito.”

Las lecturas realizadas en los menhires revelan una energía pulsante a intervalos regulares en su base, cargada positiva y negativamente y que llega hasta los 11 metros de altura de estos monolitos verticales, algunos de los cuales presentan grabados en los que aparecen serpientes. Las pulsaciones máximas y mínimas se repiten aproximadamente cada 70 minutos, lo que demuestra que los menhires se cargan y descargan regularmente.

Méreaux también observó cómo el voltaje de las piedras verticales del alineamiento de Grand Ménec disminuía a medida que se encontraban situadas más lejos del círculo de piedras, que en sí mismo actuaba como algún tipo de condensador o dispositivo para concentrar la energía.

Uno de los 80.000 menhires de la región de Carnac. Fotografía: Freddy Silva

Uno de los 80.000 menhires de la región de Carnac. Fotografía: Freddy Silva

La composición de las piedras y su capacidad como conductores de energía también se tiene en cuenta en el estudio de Méreaux y otros investigadores. Siendo muy ricas en cuarzo, estas piedras cuidadosamente escogidas son piezoeléctricas, es decir, generan electricidad cuando se comprimen o están sometidas a vibraciones externas. Los megalitos de Carnac, al encontrarse dispuestos sobre treinta y una fracturas del terreno en una de las zonas sísmicas más activas de Francia, presentan un estado de vibración continuo, lo que provoca que las piedras sean muy activas desde un punto de vista electromagnético.

Este hecho demuestra que los menhires no se erigieron en este emplazamiento por casualidad, entre otras cosas porque habían sido transportados desde una distancia de 97 kilómetros, sino porque su posición y orientación establecían una relación directa con el magnetismo terrestre.

Lugares sagrados y portales magnéticos

Las tradiciones de todo el mundo relacionadas con los Antiguos Misterios comparten un rasgo específico: en todas ellas se considera que ciertos lugares de la superficie terrestre concentran una cantidad mayor de poder que otros. Estos puntos, denominados “lugares del cervatillo” por los Hopi, se convirtieron a menudo finalmente en el emplazamiento de muchos de los centros sagrados y templos que podemos ver en la actualidad. Lo que resulta interesante es que en culturas muy diferentes se asegura que estos puntos están conectados con los cielos a través de un tubo hueco o canal, y que a través de esta conexión umbilical el alma puede entrar en contacto con el Más Allá durante los rituales. No obstante, estos canales también permiten que el mundo de los espíritus tenga acceso a nuestro ámbito físico.

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

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